El disco de vinilo vuelve con más fuerza que nunca

Última actualización: 12.11.19

 

Han sido varias las ocasiones en las que el disco de vinilo de toda la vida se ha visto gravemente amenazada. En algunas de ellas incluso este soporte quedó fuera de los grandes circuitos comerciales, limitándose a poco más que los discos que utilizan los DJ y algún que otro disco suelto dedicado a esos “fanáticos” que preferían escuchar un disco de vinilo, con todo el proceso que ello supone, frente a la comodidad de poner un CD o incluso de entrar a Spotify y reproducir tu disco favorito cómodamente.

Sin embargo, el lanzamiento de la versión remasterizada del icónico disco de The Beatles Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band en 2017 vendió cerca de 72.000 copias solo en Estados Unidos. Una muestra de lo que los amantes del vinilo son capaces de haces cuando les ofrecen un producto de calidad. Cabe mencionar que este disco fue uno de los más destacados en su momento, formando parte de la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y vendiendo en torno a 32 millones de unidades. Así que no es extraño que el lanzamiento de una versión remasterizada, en estéreo y con una mayor calidad de sonido que la versión previa, se haya vendido como pan caliente incluso en un segmento tan complejo como es el de los vinilos.

 

La caída del mercado

De todos modos, este ejemplo no es más que la prueba de que el vinilo ha vuelto para quedarse, aunque la verdad es que nunca llegó a irse del todo. Sí es cierto que desde los dorados años 80, en los que se llegaron a vender en el mundo más de 1.000 millones de discos de vinilo, este mercado empezó a encogerse de forma considerable ante la llegada de nuevas amenazas y alternativas a la hora de reproducir música.

La primera de estas amenazas fue la llegada de la cinta de casete. Hablamos de un formato que es bastante más cómodo de utilizar que el disco de vinilo, tenía una elevada capacidad de grabación y también carecía de algunos de los problemas de los discos. Una cinta de casete no puede rayarse, no necesita limpieza y tiene una vida útil más prolongada. Todo ello sin olvidar lo fácil que es meter una cinta de casete en una pletina y reproducir la misma, sin tener que mover agujas, ajustar motores y otros elementos a la hora de reproducir su música.

 

 

La llegada del casete fue un punto inicial en lo que a la competencia se refiere, aunque la misma no fue demasiado intensa. De hecho, tanto el casete como el disco de vinilo convivieron durante mucho tiempo en una cierta armonía. Sin embargo, este planteamiento equilibrado se rompe con la llegada del CD. Este nuevo dispositivo suponía aún mayor comodidad que el casete, ofrecía un tamaño compacto y recuperaba la capacidad de reproducción aleatoria, que se había perdido con la cinta de casete.

En este caso, el mercado de vinilos si sufrió el golpe de forma considerable. Tanto como para pasar de unos 20 millones de unidades vendidas en el año 98 a apenas 3 o 4 millones en el año 2005. Es cierto que las cifras pueden parecer considerables, pero siguen estando a años luz de los 1.000 millones de discos que comentamos al principio. Así que no es extraño que tanto los fabricantes de tocadiscos como las secciones de las discográficas empezasen a echar el cierre a sus operaciones.

 

El aterrizaje y el renacimiento del mercado

Prácticamente durante la primera década de este nuevo siglo, las ventas siguieron estando en el entorno de los 5 millones de unidades, compradas principalmente por los usuarios más reticentes a mandar su tocadiscos al trastero. Una base de clientes que estaba enfocada en ciertos géneros como el heavy metal el punk o incluso el indie. Para estos segmentos del mercado resulta atractivo seguir lanzando discos en vinilo, que se convertían en pequeños regalos, en objetos de coleccionista que ofrecían a un público muy específico un objeto único, más allá de la frialdad del diseño del CD o la “congelada” sensación que ofrece el streaming.

En los años siguientes a 201, el mercado empezó lentamente a repuntar, doblando sus ventas hasta los 10 millones de unidades en 2012. Un golpe de efecto que sorprendió a muchos fabricantes, tanto de tocadiscos como de vinilos. Sin embargo, esto sería solo el primer paso, dado que el crecimiento de este mercado sería aún más elevado en los siguientes años. Tanto como para llegar a más de 40 millones de copias vendidas en el año 2017. Dicho de otro modo, en apenas siete años el mercado ha crecido en torno al 800%, llevando a este soporte de nuevo a la primera línea del mercado.

 

 

Las causas

Un movimiento tan fuerte tiene que tener unas causas detrás. Algunas son difíciles de entender si se está fuera de este tipo de productos, mientras que otras se limitan a simples números. Empezando por las primeras, el vinilo supone una forma de escuchar música diferente a lo que ofrece un MP3 o un CD. Para escuchar un vinilo es necesario elegirlo, colocarlo, limpiarlo, mover la aguja y sentarse a disfrutar. Algo a lo que se une una mayor calidad de sonido, hoy día no igualada por ningún otro medio. Estas sensaciones y estos hábitos son los que han mantenido al vinilo vivo durante los años más duros y también los que han rescatado el formato de esa posición casi perdida.

En este proceso también han tenido gran influencia todos los elementos implicados en el proceso de llevar un disco desde el estudio a la tienda. Empezando por los grupos, muchos de ellos consideran este lanzamiento en vinilo como un regalo para sus fans, que dispondrán de un producto que no solo es música, sino que crea un vínculo diferente y más cercano con su base de seguidores.

En cuanto a la industria, el vinilo tiene una ventaja considerable en términos económicos frente a las descargar o el CD. La prueba la tenemos en las cifras que mueve este sistema. Actualmente, los vinilos suponen en torno al 3,7% de las ventas de música en las tiendas, pero esa venta se traduce en un 12,2% del total de la facturación de estos establecimientos. De hecho, frente a los céntimos de ingresos que supone cada venta digital para una discográfica, un vinilo tiene un coste de unos 20 euros, lo que se traduce en más ingresos para todos. Suficiente para que las empresas apoyen también este renacer del vinilo de siempre.

 

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