Como se hace un móvil

Última actualización: 18.08.19

 

Pese a que es uno de los productos que todos llevamos en nuestro bolsillo a diario, es posible que no sepamos cómo se fabrica un móvil. Un proceso que resulta bastante complejo, aunque la verdad es que en los tiempos actuales el proceso es, más bien, la creación física de un gran puzle desarrollado por los fabricantes con las piezas que la empresa auxiliar fabrica. De todos modos, para que tengamos más claros los siguientes pasos de este proceso, vamos a analizarlo al detalle.

 

El desarrollo es el punto de partida

Tal como ocurre con todos los equipos electrónicos, entre los que están los smartphones, el producto nace como una idea. Un concepto que requiere de un desarrollo en una mesa de trabajo, en la que se implican ingenieros, técnicos de hardware, responsables de usabilidad, personal de marketing para saber qué quiere el público o bien diseñadores, encargados de darle al dispositivo el aspecto que el comprador quiera… o que la marca quiera situar como tendencia.

Así pues, de las ideas que los diferentes equipos van lanzando, siempre dentro de la filosofía y la política de la marca, van surgiendo diseños, planteamientos, esquemas y todo lo necesario para que el mejor smartphone vaya tomando forma. Sí es cierto que, dado que la mayor parte de fabricantes del mercado cuenta ya con modelos en el mercado, estos sirven de referencia de partida para empezar a trabajar. Pero en caso de producirse un nuevo lanzamiento, este trabajo sí es más intensivo.

 

De la mesa al prototipo

En este proceso de desarrollo llega un punto en el que el producto ya está lo suficientemente pulido como para convertirse en un prototipo. Estos prototipos cuentan hoy día con la ayuda de las impresoras 3D en lo que a la creación se refiere, lo que permite obtener una mayor calidad en ese diseño final. En este caso, no hablamos de un producto operativo sino simplemente de una maqueta, con la que los diseñadores pueden percibir las sensaciones del producto, que van desde el tacto de los laterales a las sensaciones sobre la mano o lo bien que pueda encajar en la misma.

 

 

Del exterior al interior

Una vez que están desarrolladas las características que va a tener el producto y que se ha optado por un diseño exterior del mismo, es el momento de empezar a trabajar en el interior. Un interior en el que el elemento más importante es el PCB o circuito impreso del terminal. Este circuito, también llamado placa, es el que contiene todos los elementos que permiten que el dispositivo realice las labores que se le han asignado. Y aunque parezca algo sencillo, una de estas placas contiene miles de componentes, que deben estar ensamblados bien para funcionar de manera correcta.

Para que este proceso llegue a buen puerto, es necesario implicar a un gran número de actores. Entre ellos tenemos a todos los especialistas del equipo de desarrollo de producto, tanto de la parte de hardware como de software, pero también a los proveedores. Y es que para elaborar este gran puzle, es imprescindible conocer con qué piezas puede jugar el fabricante. Así que la comunicación entre todos estos departamentos y empresas es la clave para que el diseño del producto no se encalle.

 

La primera producción

Cuando toda está listo, es el momento de ejecutar la producción. Pero no la producción final que saldrá al mercado, sino una primera tanda de terminales que serán utilizados para realizar todas las pruebas necesarias con las que verificar la calidad y el funcionamiento del producto final.

Este proceso de fabricación varía en su planteamiento según lo que cada fabricante plantea. Así pues, algunos fabricantes prefieren priorizar la fabricación robotizada en la mayor parte de los procesos de creación de sus dispositivos, mientras que otros fabricantes prefieren confiar en la capacidad humana de sus operarios en estos procesos.

Estas últimas empresas incluso se ocupan de cuidar de cada detalle de la vida diaria de sus trabajadores, con zonas de trabajo que den mayor comodidad durante la jornada diaria y en las que incluso la música ambiental está estudiada para favorecer ese trabajo. Porque a fin de cuentas, un trabajador contento siempre dará un mejor resultado que otro que no lo esté.

 

El banco de pruebas

Con esta primera tanda de móviles ya en los estudios de desarrollo, es el momento de abusar de estos smartphones. Estos móviles van a ser utilizados como carne de cañón para realizar todo tipo de pruebas sobre ellos, con las que verificar parámetros como su calidad, su resistencia o su eficiencia en lo que a cubrir con las expectativas creadas en el proceso de desarrollo se refiere.

 

 

Esta es la fase que muchas marcas suelen difundir por ser la más “divertida”. Y es que en esta parte del proceso es donde el móvil se tira desde cierta altura, se raya el cristal con un punzón, se guarda en un congelador o se usa durante muchas horas de las formas más extremas que se pueda. No obstante, este sufrimiento de los terminales no es en vano, dado que cuanto más se fuerce el terminal en esta primera fase, más se podrán conocer sus debilidades y mejorarlas en la siguiente fase de producción.

 

Retocando el modelo

La siguiente fase de este proceso se parece a la anterior, aunque incrementando la producción hasta las 250 unidades aproximadamente. Estos terminales contarán con las mejoras que hayan surgido de la fase inicial, siempre que estas impliquen variaciones de menos del 10% de las mismas. En caso contrario, será necesario reiniciar el proceso desde el principio, aunque ese porcentaje varía según cada fabricante.

Si esta fase se supera correctamente, se pasa al PVT o Production Validation Test. Un punto en el que esa producción se amplía hasta los 1.000 o 2.000 terminales y en el que se determina dónde implantar los controles de calidad en ese proceso de montaje. También se realizan pruebas con usuarios reales, para rematar los detalles finales del dispositivo.

 

El lanzamiento

Si todo ha ido bien, llegamos al proceso de lanzamiento del dispositivo. Un apartado en el que los ingenieros pueden relajarse porque el protagonismo pasa al equipo de marketing. Ellos serán los que tendrán que diseñar la campaña del nuevo dispositivo, para llegar a la mayor parte de los usuarios.

De todos modos, los ingenieros no pueden relajarse dado que pueden surgir problemas una vez realizado el lanzamiento, al tiempo que deberán estar al tanto para los cambios que puedan producirse en el entorno y que requieran de cambios en el software del dispositivo, entre otros.

 

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