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Qué es la basura electrónica (RAEE) y cómo podemos reducirla

Última actualización: 07.02.23

 

El incremento en la producción de aparatos electrónicos se ha convertido en un tema de gran interés, visto desde el punto de vista de la gestión de residuos. Se estima que en los países desarrollados un dispositivo electrónico tiene una vida útil promedio de solo dos años, lo que genera como consecuencia una gran cantidad de basura electrónica potencialmente dañina para el medio ambiente y la salud humana. 

 

El aumento de productos de alta tecnología y la demanda creciente de dispositivos de última generación ha dado lugar a un crecimiento exponencial de desechos electrónicos. La gestión correcta de estos desechos se ha convertido en un gran desafío para los gobiernos y activistas del medio ambiente, debido a la dificultad que existe para gestionar de manera ágil y adecuada dichos residuos, de forma que se pueda evitar o reducir el impacto negativo que pueden provocar. 

 

¿Qué son los RAEE? 

Todo aparato que necesite corriente eléctrica o campos electromagnéticos para funcionar está considerado como un aparato eléctrico o electrónico (AEE). De esta forma, cualquier dispositivo comprendido en esta categoría y que haya cumplido con su ciclo de vida se convierte en un residuo. 

Dicho de otra forma, un teléfono inalámbrico, unos auriculares recargables, un altavoz bluetooth, etc, están destinados a convertirse en un RAEE al término de su vida útil. 

Por fortuna, existen alternativas que buscan reducir la cantidad de esos desechos, como es el caso de los servidores reacondicionados o la recuperación de materias primas a partir de dichos residuos. No obstante, primero nos centraremos en comprender mejor las causas y problemas que provocan los RAEE. 

 

¿Por qué se generan cada vez más residuos de aparatos eléctricos y electrónicos?

Hemos sido testigos de que en los últimos años ha venido ocurriendo un fenómeno que no pasa desapercibido. La velocidad con la que los dispositivos evolucionan hace que, al poco tiempo, sintamos la necesidad de cambiarlos. En muchos casos, no porque hayan dejado de funcionar sino porque existen nuevas versiones más atractivas o que ofrecen más ventajas, llenando así mejor nuestras expectativas. También, la rápida evolución tecnológica (sobre todo cuando se trata de teléfonos móviles, ordenadores y tabletas) hace que los dispositivos se queden obsoletos en poco tiempo, por no cumplir con los requisitos de los nuevos sistemas operativos o actualizaciones que se lanzan por las compañías. 

Siendo así, a mayor cantidad de dispositivos adquiridos, también se incrementa la cantidad de residuos o dispositivos que terminan convirtiéndose en un desecho. 

En este contexto, se calcula que año con año se generan en el mundo alrededor de 50 millones de toneladas de RAEE y esta cifra solo está destinada a crecer. 

 

Peligros que suponen los RAEE 

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos resultan potencialmente peligrosos, debido a que incluyen materiales que son altamente contaminantes, como el plomo, cadmio o mercurio, incluso arsénico. De allí, que no deban ser desechados en cualquier lugar. 

Se sabe que algunos metales pesados, como los mencionados anteriormente, pueden causar deterioro intelectual debido a las alteraciones que producen en el cerebro. El cadmio, por ejemplo, puede provocar alteraciones en la fertilidad del ser humano y el cromo puede ocasionar afecciones en los riñones y los huesos. 

Si hablamos de la contaminación que las baterías de níquel-cadmio pueden generar, habría que mencionar que una sola pila de teléfono móvil es capaz de contaminar hasta 50.000 litros de agua y, desafortunadamente, no se conoce con precisión qué tanto han sufrido daños los océanos y cuerpos de agua debido a esto. 

¿Qué iniciativas existen para reducir la generación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos?

Si bien la generación de RAEE está incrementando, la buena noticia es que a raíz de ello surgen propuestas que buscan solucionar el problema planteado. En este sentido, hay buenas noticias por compartir y es que la reutilización y el reciclado de aparatos es una de las iniciativas más aceptadas para reducir la generación de residuos. 

Cabe destacar, que en España el reciclado de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos produjo un estimado de 1.230 millones de euros durante el año 2021. Al mismo tiempo, se estima que logró generar un total de 21.300 puestos de trabajo. Esta cifra nos habla de un sector en crecimiento que puede venir a cambiar el panorama y reducir el impacto negativo de los RAEE. 

En este contexto, también hay que mencionar que existen empresas enfocadas a la industria del reacondicionamiento, que pueden contribuir de manera importante a la reducción de residuos. Esto lo logran al destinar esfuerzos para que un producto recupere sus prestaciones originales, de tal forma que pueda trabajar en óptimas condiciones. De esta manera, se pueden reciclar permanentemente materiales para reducir la huella de carbono que se ha asociado a la producción industrial de aparatos electrónicos. 

Siendo así, se pueden adquirir servidores reacondicionados, móviles, tabletas y muchos dispositivos más; los cuales funcionarán correctamente, cumpliendo con la función para la que fueron diseñados. Lo mejor de todo es que se venden a un coste asequible, siendo una manera de incentivar la denominada economía circular, donde los recursos no se pierden y se limita el gasto contínuo de ellos. 

 

¿Qué establecen las leyes para reducir la producción de RAEE? 

En España existe el Real Decreto 110/2015 en el que se habla sobre los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. En dicho decreto se establece responsabilidad a los productores para diseñar aparatos que puedan ofrecer una vida útil prolongada. De igual forma, establece que dichos productores deben elaborar planes de prevención de residuos y cumplir con objetivos de recogida mínima, reutilización y reciclado de RAEE.

Si bien esto supone un avance en materia de reducción de residuos, lo cierto es que los usuarios tenemos la gran responsabilidad de contribuir a que los residuos lleguen al destino más apropiado. De esta forma, debemos observar que sean llevados a sitios en donde puedan ser preparados para su reutilización y la forma más adecuada es entregando los dispositivos que han dejado de ser útiles en nuestras manos a gestores autorizados. 

De igual forma, se debe tomar responsabilidad por aquellos dispositivos que aún funcionan de forma correcta, evitando desecharlos. En su lugar, pueden ponerse a la venta o donarse para que sean aprovechados por otras personas. 

Finalmente, antes de cambiar un dispositivo por otro similar, se deben evaluar de forma crítica y objetiva cuáles son los beneficios reales de dicha compra. Si de verdad es indispensable adquirir un nuevo aparato electrónico. 

 

 

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