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Por qué no debes dejar tu ordenador portátil siempre enchufado

 

Muchos usuarios tienen la mala costumbre de dejar su ordenador portátil siempre conectado a la corriente. Un comportamiento que puede deteriorar la vida útil de la batería a lo largo del tiempo, entre otros efectos poco recomendables.

 

La idea de un ordenador portátil es que el mismo se mueva y podamos utilizarlo en cualquier parte. Precisamente por eso el portátil dispone de una batería, que nos da la autonomía de energía necesaria como para que el producto esté siempre disponible, en tanto que la batería disponga de carga. Sin embargo, no son pocos los usuarios que tienen la costumbre de mantener el portátil conectado siempre a la corriente, lo que hoy día no es una buena idea.

 

Una costumbre de antaño

Esta costumbre de tener el portátil conectado siempre a la corriente tiene cierta antigüedad y, en aquel entonces, tenía también algo de lógica. Pensemos que los ordenadores portátiles antiguos contaban con baterías extraíbles, que podíamos retirar fácilmente del cuerpo del equipo. En estos casos, sí tenía sentido que para alargar la vida de dicha batería quitasemos la misma del ordenador y nos limitásemos a utilizar el equipo con la corriente procedente del cargador.

Sin embargo, si les echamos un vistazo a los equipos presentes en cualquier comparativa de ordenadores portátiles actual, veremos cómo prácticamente todos los productos actuales cuentan ya con baterías integradas. Estas no pueden extraerse del equipo, así que tener el cargador siempre enchufado tiene consecuencias para las mismas.

Sobrecarga y sobrecalentamiento

Aunque a veces tenemos un listado considerable de problemas que pueden surgir con nuestra batería, al tenerla enchufada, es cierto que hay problemas reales y otros no tanto. Entre los primeros tenemos los problemas con el sobrecalentamiento. Una batería que está continuamente conectada tiende a cargar la misma en el momento en que baja del 100% de autonomía, lo que a la larga puede provocar un cierto sobrecalentamiento de la misma. Sí es cierto que tu portátil no va a explotar ni va a salir ardiendo, pero sí es verdad que la vida útil de esa batería puede verse perjudicada.

Lo que no ocurre, salvo que el producto sea defectuoso, es que la batería se sobrecargue. Algo que solo pasa en los portátiles muy muy viejos, dado que todos los equipos modernos disponen de medidores integrados, que se encargan de leer el nivel de carga preciso que tiene la batería. En el momento en el que este sensor detecte que la batería está al 100% de carga, se procede al corte de energía, así que no es posible sobrecargar la misma. El problema es que, tal como hemos comentado, en el momento en que la energía baja de ese 100%, va a volver a entrar energía, lo que sí afecta a los ciclos de carga útil.

 

Efecto memoria

En este listado de problemas no podemos olvidarnos del efecto memoria que, aunque cada vez está más controlado, sigue siendo problemático en muchas de las baterías actuales para portátiles. Este efecto implica que cuando no se producen ciclos de carga y descarga completos, algunas de las celdas que forman parte de la batería se cristalizan. La presencia de estos cristales impide que la batería pueda cargarse por completo, lo que tiene como efecto final la pérdida de capacidad de la batería.

La solución para este problema pasa por realizar ciclos completos de carga y descarga. Es decir, cargar la batería hasta el 100% de su capacidad y a continuación agotar íntegramente la capacidad de la misma. Obviamente, este proceso no debe repartirse continuamente, sino que basta con hacerlo de vez en cuando. Así que si tenemos continuamente conectada la batería del portátil a la red, estaremos realizando ciclos indebidos y causando problemas de durabilidad en dicha batería.

Sufrimiento del conector

Otro de los problemas que tiene dejar el ordenador portátil conectado continuamente a la corriente es el sufrimiento adicional que le aplicamos al conector de carga. Pensemos que, aunque no sea mucho, el ordenador siempre se va a mover de la mesa por el tecleo, por cambiarlo de posición, por abrirlo o cerrarlo o bien por conectarle un dispositivo USB, por ejemplo.

Todos estos pequeños movimientos afectan al conector y la placa del portátil a la que se fija, lo que puede reducir la resistencia de ambos elementos. El resultado es que, con el tiempo, ese conector pueda romperse. De hecho, este problema era habitual en ciertas marcas y equipos, debido a una debilidad en las fijaciones del conector a la placa que, para muchos usuarios, les llevaba a pensar en una cierta “obsolescencia programada” por parte de los fabricantes. Por eso es muy recomendable cuidar de ese conector y no someterlo a más tensiones de las imprescindibles.

 

¿Y si no uso el equipo?

Aunque no es lo habitual, sí es posible que tengas previsto no usar el equipo durante un periodo prolongado. Hablamos de un tiempo a partir de un mes, como referencia. Si tu ordenador es moderno, no vas a tener la posibilidad de quitar la batería para mantener la vida útil de sus componentes. Pero por suerte, tienes una alternativa con la que alargar su vida útil.

Para ello son dos los parámetros que debes tener en cuenta. El primero es la temperatura de almacenamiento del equipo, que debe ser lo más fresca posible. No obstante, tampoco es necesario meter el portátil en la nevera, sino que basta con dejarlo en un sitio fresco y seco de tu hogar. El calor excesivo deteriora la batería, así que nada de dejarlo al sol o cerca de otros objetos muy calientes.

El otro aspecto que debemos tener en cuenta es el nivel de carga restante de la batería. Según diferentes estudios de expertos, el nivel de batería recomendable es del 40%. En caso de mantener el equipo inmovilizado durante un año con la batería al 100% de carga y a una temperatura de unos 25 grados, la degradación con una carga completa es del 20%. Un porcentaje que se reduce a apenas el 4% de degradación que sufre la batería del portátil en caso de dejarlo a ese nivel de carga del 40%.

 

 

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LG y Samsung quieren cambiar el ordenador portátil para siempre

 

Los estudios de mercado indican que los ordenadores de escritorio pierden cada vez más cuota en favor de los ordenadores portátiles. Pero lo cierto es que estos también se ven amenazados por la presencia de móviles cada vez más potentes. De la mezcla de ambos fenómenos surgen los planes de Samsung y LG, con los que revolucionar el mundo de los ordenadores portátiles.

 

Si estás leyendo este artículo desde un móvil seguramente ya conozcas la capacidad de procesamiento de tu terminal. Productos que, en general, nos permiten movernos por la red, ver todo tipo de contenidos, mantenernos conectados con nuestros amigos y acceder a todo tipo de funciones gracias a su amplia oferta de aplicaciones. Algo que también podrías hacer con tu portátil, aunque teniendo que llevar algo más de peso encima.

Dentro de este planteamiento son varias las empresas que quieren cambiar nuestro punto de vista a la hora de buscar el mejor ordenador portátil para cubrir nuestras necesidades. Y es que frente al diseño de estos ordenadores portátiles de siempre, la idea pasaría por convertir nuestro móvil en una suerte de CPU o base para ordenador, a la que se añadiría una pantalla externa y de carácter táctil. Un producto con el que incrementar el tamaño de las pantallas y la productividad de estos dispositivos, dado que el teclado y el ratón también se integrarían en esta pantalla. No obstante, algunos fabricantes también apuestan por la opción de incluir puertos para los periféricos. Veamos un poco más el detalle de cada una de estas novedosas propuestas.

La apuesta de Samsung

La primera de las marcas que se ha lanzado a esta nueva tendencia es Samsung. El objetivo de la compañía es crear una pantalla lo más ligera posible y con una buena autonomía, que sería la que movería toda la imagen y en la que se conectarán los diferentes periféricos necesarios para convertir nuestro móvil como portátil. 

Esta pantalla recibe el nombre de DeXbook y sería necesario disponer de un móvil de Samsung para que la misma funcione correctamente. Hablamos de una pantalla con una resolución Full HD y una diagonal de 14,1 pulgadas, en línea con el tamaño de pantalla de los ordenadores portátiles actuales. Así que a este respecto no vamos a perder pantalla, ni tampoco vamos a tener problemas para trabajar con la misma comodidad con la que lo haríamos en un portátil convencional. 

El producto se remata con una batería interna de 10.000 mAh, cuya autonomía será más elevada que si la misma se montase en un ordenador portátil convencional, toda vez que la parte del procesamiento se realiza en el móvil y no en la pantalla. En cuanto a su movilidad, el peso de la pantalla vendría siendo de un kilo aproximadamente, lo que viene siendo más o menos la mitad de lo que suele pesar un portátil de 14 pulgadas, con su batería incluida.

 

El planteamiento de LG

En paralelo a la propuesta de Samsung existe una línea de trabajo similar a cargo de LG. Su producto se denomina Cloud Top y sus características prácticamente calcan a las de la opción de Samsung, con una batería de 14,1 pulgadas en resolución Full HD. Sin embargo, lo que sí cambia es la batería, que se queda en solo 5.000 mAh. Capacidad similar a la de varios móviles de gama media, tales como el Redmi 8 o el Samsung Galaxy M20.

Al menos, esta reducción del tamaño de la batería tiene una consecuencia directa en el peso del dispositivo, que se queda en apenas 600 gramos, casi la mitad del producto de Samsung. Así que quienes no requieran de tanta autonomía y prefieran ir más ligeros en su día a día quizá tengan en este modelo su alternativa. 

Por cierto, tanto el modelo de LG como el de Samsung aún están en fase de desarrollo y todavía no están en el mercado, estando previsto su lanzamiento teórico para el tercer trimestre de 2020. Respecto de sus precios, estos van desde 200 a los 400 euros, aunque hasta que no estén en el mercado no serán más que referencias.

El primer paso en la integración

En este contexto, es necesario dedicarle unas líneas a la DeX Station de Samsung. Un producto que entronca los dos mundos que estamos mencionando y que puede darnos una prueba de cómo el móvil puede convertirse en un ordenador portátil, aunque en este caso empleando un elemento adaptador intermedio.

Y es que el DeX Station de Samsung es precisamente eso. A simple vista, el producto se parece a una base de teléfono inalámbrico. Sobre ella tenemos que colocar el móvil para que se realice la conexión. Esta base se conecta al monitor mediante un puerto HDMI, contando también con puertos USB y de red cableada, además de una toma de alimentación C para la energía. La conectividad inalámbrica WiFi y Bluetooth se gestionan directamente desde el móvil. El resultado es un micro PC que podemos usar de forma convencional en cualquier monitor. Solo es necesario el adaptador y un móvil compatible, como el Samsung Galaxy S8 o el S8+.

Por cierto, este dispositivo sí está a la venta y tiene un precio relativamente accesible para lo que vienen siendo los productos de la marca. En concreto, el DeX Station tiene un precio aproximado de unos 80 euros, sirviendo además de cargador de móvil. Así que para quienes trabajen tanto en casa como en movilidad puede ser una opción muy interesante.

 

Qué nos ofrecerá el futuro

Llegados a este punto, es el momento de “mojarse”. Y aunque la oferta de estos productos ya está en proceso, lo cierto es que la respuesta de los usuarios es algo que, por ahora, se desconoce como va a ser. Sí es posible que haya profesionales a los que pueda interesar llevar solo el móvil y una pantalla, aunque también serán bastantes los que apuesten por llevar un simple tablet y quitarse de complicaciones. De hecho, las semejanzas entre ambos productos son más que considerables. Todo dependerá tanto de los precios de estos nuevos productos como de las utilidades que finalmente las marcas ofrezcan a los usuarios.