¿Merece la pena comprar un cable HDMI caro?

Última actualización: 22.05.19

 

A la hora de buscar un cable HDMI, es frecuente que nos encontremos productos con diferentes precios y características. Algo en lo que, en parte, influye el tamaño del cable, de modo que cuanto más largo sea el mismo, más caro va a ser. Pero incluso en una misma medida también es frecuente ver cables con diferentes más que elevadas en lo que al precio del producto se refiere.

Ante esta situación, probablemente nos surja la duda razonable de si ese precio extra está justificado de alguna manera o simplemente es una estrategia comercial para sacarnos los cuartos. Un misterio que trataremos de resolver en este artículo.

 

¿Cuestión de materiales?

Una de las primeras cuestiones que nos planteamos a la hora de comparar uno de estos cables puede tener que ver con la calidad de los cables HDMI que estemos analizando. Una cuestión razonable, dado que en muchas de las tecnologías antiguas este era uno de los puntos clave. De hecho, contar con un cable de mala calidad podría suponer pérdidas de calidad, interferencias y otros problemas similares.

Sin embargo, cuando se trata de una conexión estándar como la HDMI, es imprescindible que los cables que estemos utilizando cumplan de forma adecuada con lo que el estándar requiere. Por lo tanto, da igual que los cables tengan unos materiales u otros, dado que si se trata de uno de estos cables HDMI resulta imprescindible que los mismos cumplan con el estándar establecido.

Como prueba de este hecho, podemos mencionar un estudio realizado por la CBC, en el que se puso a prueba diferentes cables HDMI, tanto de precio razonable como esos que vemos a precios más que exagerados. Y los resultados de la prueba no pueden ser más concluyentes: la calidad de imagen y sonido que generan los cables baratos es idéntica a la de los cables más caros, sin haber diferencia alguna entre ellos.

 

 

El blindaje, otro falso argumento comercial

Dentro de estos materiales, también es habitual que muchos cables HDMI de alto coste se anuncien como dotados de un alto blindaje, lo que impide que la señal se vea afectada por interferencias a lo largo del uso. Una cuestión que, para estos fabricantes, resulta aún más importante en los cables de gran tamaño.

En este caso nos encontramos ante una verdad a medias. Es cierto que los cables deben tener un blindaje adecuado ante las interferencias en lo que a llevar la señal HDMI se refiere. Pero también es verdad que dicho cable HDMI ya tiene ese blindaje como parte del estándar, dado que si el producto no tiene la calidad suficiente le será difícil cumplir con lo que el estándar le marca, de modo que se producirán pérdidas de señal durante la transferencia de datos y trabajará por debajo del mismo.

 

El chapado en oro, más de lo mismo

Tal como pasa con los relojes chapados en oro, cuya calidad generalmente no es todo lo buena que asemeja ser, en el caso de los cables HDMI ocurre algo parecido. Muchos de estos cables anuncian como una ventaja sus conectores chapados en oro, que generan (según los vendedores) una mayor calidad de imagen y sonido a la hora de transferirlo entre los dispositivos a los que se conecta el cable.

De nuevo nos encontramos ante un argumento de venta más que poco o nada tiene que ver con la realidad. Da igual que el cable sea metálico y convencional o que el mismo tenga los maravillosos conectores de oro. En ambos casos, tal como venimos comentando, es necesario que el producto cumpla con el estándar del protocolo HDMI, así que este tipo de chapados no añaden más al producto. Si acaso, una imagen distinta y algo más elegante, aunque nada más en lo que al aspecto de transferencia y calidad se refiere.

 

 

En qué se nota el precio

Pese a todo lo que hemos comentado, sí hay un aspecto en el que la calidad de un cable HDMI de precio más elevado puede notarse. Hablamos de la resistencia del mismo. Y es que en este caso no es lo mismo un cable convencional, con una simple cubierta de plástico fino, que un cable HDMI con un exterior entrelazado, con un material de alta calidad.

En este caso sí es cierto que la mayor calidad de construcción exterior de alguno de estos cables hace que los mismos sean más resistentes al paso del tiempo y las torsiones propias del uso. De todos modos, si es cierto que esto tampoco es algo excesivamente importante, puesto que la mayor parte de los cables HDMI no se mueven de donde están colocados una vez instalados. Esto solo sería interesante, quizá, para aquellos que se conecten y desconecten con frecuencia, como los de los proyectores móviles, por citar un ejemplo.

Algo parecido pasa con el interior del cable. Puesto que hablamos de un cable estructurado y sometido a un estándar, en su rendimiento no vamos a encontrar diferencias significativas. Pero sí podemos encontrarla en estos materiales, de modo que una mayor torsión o movimiento del cable pueda traducirse en un deterioro prematuro de sus componentes y, por tanto, en la correspondiente pérdida en la calidad de señal. Aunque de nuevo estamos ante algo que solo afecta a los cables que se muevan y no a los instalados en modo estático.

 

La conclusión

Aunque ya está claro por todo lo que hemos comentando, en tanto que un cable sea capaz de cumplir el mismo estándar HDMI que aquel al que lo estamos comparando, el precio apenas marca diferencia. Es decir, nos va a dar la misma calidad de imagen un producto de 5 euros que uno que cueste 50 o 500, que los hay.

En lo único que puede haber algo de diferencia, aparte del tamaño del producto, es en los materiales, lo que tampoco tiene especial importancia. Solo en caso de que necesitemos un cable para moverlo con frecuencia quizá nos interese buscar algo con más calidad de construcción, para evitar su deterioro prematuro. Pero en condiciones normales este tampoco es algo importante.

 

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