Cómo conectar correctamente tus equipos mediante HDMI sin desesperarse en el intento

Última actualización: 22.05.19

 

Aunque a simple vista todos los cables HDMI tengan un aspecto similar, lo que incluyen en su interior, tanto por construcción como por calidad, hace que existan notables diferencias entre unos y otros. Unas diferencias que, en los casos más complejos, pueden llegar a suponernos pérdidas de calidad de imagen, interferencias en el sonido o pérdida de funciones respecto de lo que el estándar HDMI ofrece, siempre que se conecte como debe.

Para evitarlo, vamos a conocer algunos de los aspectos que más problemas suelen dar a la hora de mover estos datos y conectar dispositivos. Un listado de referencia que te será muy útil a la hora de comprar el cable exacto para tus necesidades (en este enlace encuentras algunas opciones), ahorrándote unos cuantos dolores de cabeza y el tiempo perdido que supone encontrar dónde está el error.

 

Conectividad entre dispositivos

El principal problema que encontramos a la hora de conectar diferentes productos entre sí tiene que ver con los puertos o interfaces que utilizan estos equipos. Es el mayor inconveniente que nos encontramos y que puede tener graves consecuencias sobre la transferencia de vídeo o audio.

Un ejemplo podemos encontrarlo en las modernas videoconsolas, como la Xbox One X o la PS4 Pro. Estos productos tienen capacidad de enviar vídeo a nuestro televisor con una resolución 4K de 60 hercios. Sin embargo, para aprovechar al máximo esta velocidad de transferencia, es imprescindible que el televisor al que conectamos la señal tenga un puerto HDMI 2.0 o superior, dado que es a partir de esta interfaz cuando contamos con el ancho de banda suficiente para transferir esta señal.

Otro de los elementos que suelen causar fallos es la conectividad ARC. Este sistema se utiliza para obtener una salida de audio de alta calidad mediante sistemas como Dolby True HD o Dolby Atmos, por citar algunos. Un sistema que utilizan ya muchos sitios de streaming como Netflix, por ejemplo. Este sonido requiere de una conectividad ARC o bien eARC, el nuevo estándar establecido en los puertos HDMI 2.0, para lograr esta calidad de audio. Si tenemos un equipo o una barra de sonido que no pase del HDMI 1.4, también vamos a tener problemas a la hora de conectar los dispositivos.

 

 

Esto nos lleva a una necesidad previa: saber qué es lo que tenemos y qué le podemos conectar, como paso previo antes de actualizar nuestros dispositivos. En el caso de las consolas, por ejemplo, de poco sirve comprarse una PS4 Pro si no podemos aprovechar su alta calidad de imagen disponiendo de un televisor 4K con puerto HDMI 2.0. Lo mismo pasa con el tema del ARC que hemos comentado anteriormente. Así que a menos que tengamos previsto ir actualizando otros dispositivos, con la inversión que esto supone, aquellos elementos que incorporemos deberán ser compatibles con la tecnología que ya tengamos disponible en nuestro centro de ocio digital.

 

Identificar los puertos

Otro de los problemas que tenemos a la hora de conectar dispositivos no tiene que ver tanto con los cables, sino con los puertos disponibles en los productos que tengamos intención de conectar. Cada vez son más los Smart TV y otros dispositivos que incluyen varios puertos HDMI. El problema es que tal como pasa con los puertos USB de nuestro ordenador, a veces estos puertos HDMI tienen funciones diferentes. En concreto, es habitual que el Smart TV pueda incluir un puerto HDMI que funcione con un tipo de interfaz, mientras que otro emplee una conectividad o interfaz diferente.

Este problema se ha acrecentado con la llegada de la interfaz HDMI, dado que existen algunas diferencias entre lo que puede hacer un puerto HDMI 1.4 y uno 2.0, por lo que resulta aún más importante detectar cuál es cual, a fin de utilizar los cables y conexiones que correspondan, tal como hemos comentado anteriormente.

 

 

La importancia de los cables

Este último apartado nos lleva a hablar de los cables y la importancia de usar los modelos correctos respecto de la interfaz o conectividad HDMI que tengamos entre manos. Entre otras cosas, porque si usamos un cable HDMI que sea de una interfaz inferior a la de los dos dispositivos que estamos conectando, es muy probable que perdamos calidad de imagen, sonido o tengamos algún otro problema al respecto.

Por tanto, siempre que tengamos que usar cables HDMI, es necesario que estos sean de la interfaz que emplean los puertos a los que vayan a conectarse o superior, dado que si usamos una inferior, tenemos clara la certeza de problemas a la hora de transferir esa imagen o sonido.

 

Un último consejo

Aunque hemos hablado de cables, de opciones y de estándares, hay un último consejo que no queremos dejar de darte y que está relacionado con lo que los informáticos llaman “problema entre el ordenador y la silla”: el usuario. Y es que algunos fallos causados durante el uso de este tipo de cables tiene que ver con la forma de conectarlos.

Es frecuente, y también recomendable, que al conectar un cable HDMI lo hagamos con cuidado. Es decir, no se trata de meter el cable por el puerto y sacarlo por el otro lado de la pantalla. Pero también es importante verificar que el cable está bien conectado en su lugar y que todos los pines hacen contacto. Algo que a veces no ocurre porque el cable HDMI tiende a hacer una doble conexión. La primera es cuando el conector roza con el elemento de conexión interior, que genera una resistencia, mientras que para conectarlo del todo es necesario apretar un poco más, hasta que el conector quede casi por completo dentro del espacio.

En caso de que nos quedemos en este primer contacto, es muy probable que el cable no haya quedado conectado de forma correcta y que la transferencia de datos no se realice adecuadamente. Así que es fundamental empujar bien el cable dentro del conector, verificar que está bien enganchado al puerto y que no se mueve, ya que es la única forma de aprovechar todo su potencial.

 

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (2 votos, media: 5.00 de 5)
Loading...