¿Qué es la Web 3 y cómo puede cambiar Internet?

Última actualización: 19.01.22

 

La Web 3 es un conjunto de nuevas tecnologías que tiene como objetivo ofrecer una mejor versión de Internet, más privada y personalizada. Para ello, se introducirán grandes cambios a la forma en la que navegamos y nos comunicamos, dejando atrás la versión actual de una red en manos de unas pocas compañías y acercándonos al concepto de Internet descentralizada.

La web 3 irá ligada íntimamente a la cadena de bloques, ya que será gracias a esta tecnología que podrá ser descentralizada, pública y favorecer la privacidad de los usuarios. 

Como sucede con los grandes cambios, su aplicación no será sencilla y, seguramente, contará con la oposición de grandes corporaciones que ven en ella un enemigo que puede arrebatarles el control sobre los datos de los usuarios. Además, gran parte de las personas siguen sin comprender o son escépticos sobre la tecnología blockchain y su potencial.

 

La historia de la World Wide Web

El primer sistema de distribución de documentos de hipertexto accesible vía Internet fue desarrollado por Sir Tim Berners-Lee hace más de treinta años. Ahora, más de tres décadas después de su creación, el “Padre de Internet” (que ha vendido el código fuente de Internet como NFT), no está conforme con el estado actual de la web y ha iniciado un proyecto, llamado Solid, con el busca avanzar hacia la web 3.

Pero vamos a ver, paso a paso, cómo ha sido la historia de Internet.

Web 1.0 o Web Estática

Se trata de la versión original de Internet, la “Web 1” o “Web Estática” era una versión muy simple, ya que solo nos mostraba información. No existía ningún tipo de interacción entre el usuario y las páginas web que visitaba. En pocas palabras, era como una extensa biblioteca.

Fue el modelo de Internet de los años 90 y, en aquella época, la conexión a Internet no estaba al alcance de todo el mundo. Eran muy pocos los que publicaban contenido en Internet, ya que los servidores donde se alojaban las páginas web eran muy costosos, así como los diseños de las páginas. 

 

Web 2.0 o Web Social

Sin embargo, a medida que Internet se democratizaba y las conexiones a Internet llegaban a más hogares, el usuario demandaba una mayor interacción. La gente quería dejar comentarios y expresar su opinión en un medio que concebían como libre.

Aquí es donde llegó la Web 2.0 o Web Social, que es la que tenemos ahora. Gran parte de las mejoras que se han introducido en esta nueva versión han sido gracias a empresas como Google, Facebook, Twitter o YouTube, que han puesto la creación de contenido en manos de todos los usuarios, gracias a la introducción de redes sociales y plataformas de generación de contenido.

Sin embargo, con esta facilidad de crear contenidos y de conectar con otros han aparecido varios problemas. La centralización es uno de ellos, ya que la mayor parte de la información en Internet está en manos de unas pocas empresas como Google o Facebook. 

Al mismo tiempo, estas empresas se han hecho con el control de los datos de los usuarios y los han comercializado, lo que ha llevado a varios escándalos y a una gran falta de transparencia.

 

Web 3.0 o Web Semántica

Y aquí es donde entra la Web 3.0 cuyo objetivo principal es la descentralización. Es decir, que la Web 3.0 pretende arrebatar el control de los datos y la información a estas grandes empresas, para devolverlo a manos de los usuarios. Además, una web descentralizada será más accesible, pues no se necesitará depender de costosos servidores para crear contenidos.

¿Y por qué semántica? Muy sencillo, porque funcionará con sistemas de inteligencia artificial. Gracias a estos complejos algoritmos, ya no tendremos que hacer varias búsquedas si, por ejemplo, queremos pedir una pizza y ver una película. Bastará con escribir “quiero una pizza de pepperoni y quiero ver una película de terror”, el buscador será capaz de comprender qué queremos y se encargará de ello.

En este sentido, podríamos decir que los buscadores de la Web 3 funcionarán más como un asistente personal que como un buscador. Además, como los sistemas de inteligencia artificial son capaces de aprender, ¡sabrán lo que nos gusta sin que se lo digamos! Esto les permitirá ofrecernos contenidos personalizados a diario, añadiendo valor a cada búsqueda que hagamos.

¿Cómo funciona la Web 3?

Como hemos señalado anteriormente, la Web 3 se basa en la tecnología blockchain o de cadena de bloques. Básicamente, se trata de una red descentralizada construida sobre conexiones peer to peer o de igual a igual. Cada dispositivo conectado a la red se encarga de gestionar una pequeña parte de la computación y la comunicación se origina mediante una red en línea, sin necesidad de utilizar servidores.

Un ejemplo de este tipo de redes P2P son las que tenemos desde hace años en las aplicaciones para descargar bittorrent, que no utilizan servidores centralizados, ya que son los ordenadores de cada usuario los que se encargan de almacenar “trozos” de los datos. 

En este sentido, si la Web 3 se implementara a escala global, se eliminaría por completo la necesidad de utilizar servidores centralizados.

 

¿Para qué sirve la Web 3?

La tecnología blockchain, sobre la que se cimienta la Web 3, ya está siendo utilizada, por ejemplo, por las criptomonedas y los NFT. Tanto las criptomonedas como los NFT han demostrado que disponen de miles de casos de uso y se han popularizado entre usuarios particulares e instituciones.

Sin embargo, el proyecto más ambicioso de la Web 3 será la construcción de un metaverso descentralizado. Se trata de un espacio virtual en 3D donde los usuarios podrán interactuar en tiempo real entre ellos y realizar acciones cotidianas como ir a trabajar o tener una reunión de trabajo.

Aún queda esperar, ya que la Web 3 sigue en una etapa muy temprana de desarrollo y ya se está enfrentando al temor de las grandes corporaciones. Sin embargo, sus posibilidades son muchas, siendo la principal la posibilidad de devolver el control al usuario, por lo que no podemos dejar de estar muy emocionados por lo que vendrá.

 

 

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