Los reproductores de MP3 para PC también están en vías de extinción

Última actualización: 19.06.19

 

Un vistazo al catálogo de cualquier fabricante de productos electrónicos nos deja claro que los reproductores de MP3 físicos han pasado a la historia. Sí es cierto que sigue siendo posible encontrar algunos de estos dispositivos en fabricantes de segunda línea y a precios económicos, pero ante el cambio de la demanda es complicado saber hasta cuándo va a mantenerse el producto en el mercado. Un ocaso que recuerda a lo que le pasó en su momento al walkman o al discman, a los que precisamente remató el reproductor MP3 en lo que a su vida útil se refiere.

Algo parecido está pasando en el segmento de los reproductores MP3 para ordenador, no tanto con la oferta disponible pero sí con el uso que le damos a la misma. Estas herramientas, que antiguamente eran imprescindibles para escuchar música en nuestro PC, hoy día también están cayendo en desuso. Lo más curioso de todo es que el proceso está siendo parecido al que está llevando a la extinción al reproductor MP3 físico, relacionado directamente con el actual avance de la tecnología que tenemos a nuestro alcance.

 

La culpa es de la nube

El principal causante de la caída en el uso de estas aplicaciones para reproducir archivos MP3 en nuestro ordenador tiene que ver con la evolución en el modo en que escuchamos estos archivos, pero sobre todo en donde los conseguimos. En los primeros tiempos de Internet era necesario “subirse a la mula” mediante eDonkey o bien jugarse el tipo en aplicaciones dudosas como Ares, en las que el riesgo de bajarse un virus era considerable. Todo este proceso tenía el inconveniente adicional de que los archivos disponibles eran escasos y las velocidades de bajada tan lentas que bajar una discografía podía tardar tanto como para que cuando la tuviésemos en nuestro disco duro ya se hubiera quedado desfasada.

Sí es cierto que, por aquel entonces, no había muchas opciones más para disponer de música en nuestro PC en formato MP3, al igual que tampoco había alternativa para reproducirla. Pero eso es algo que ha ido cambiando con el paso del tiempo. Y uno de los principales culpables es una de las aplicaciones que probablemente tengas instalada en tu PC o en tu móvil: Spotify.

 

 

El modelo de negocio de Spotify es sencillo: nos bajamos su aplicación, creamos una cuenta y al momento tenemos acceso a un catálogo de millones de archivos de música almacenados directamente en la nube y a los que podemos acceder cómodamente en su buscador. El único inconveniente es que tendremos que aguantar la publicidad, que cada pocas canciones nos irá entrando por los oídos, aunque esto también tiene remedio, pagando una cuota de 9,95 euros al mes. Una cuota que suele estar sometida a diversas ofertas, como las promociones de tres meses por un euro o cuotas a mitad de precio contratando el servicio a través de ciertas plataformas.

La principal ventaja de Spotify es que podemos escuchar lo que queramos al momento y sin tener que manejar archivos ni complicarnos la vida. Algo que, como hemos visto, no pasaba con el proceso de descarga de MP3. Además, tenemos incluso la posibilidad de acceder a audio de alta calidad en las versiones de pago, así que los más melómanos podrán ver colmadas sus exigencias en lo que a calidad de sonido se refiere. Todo ello sin olvidar que esta opción no ocupa datos en nuestro disco duro y que el sistema de biblioteca hace extremadamente sencillo crear listas con nuestros contenidos favoritos, además de tener disponibles las de otros usuarios. Todo ventajas, la verdad.

 

Winamp, la clave de la resistencia

Sin embargo, en todo este contexto es sorprendente que aún los reproductores MP3 mantengan su presencia en el mercado. Y aún más sorprendente es que uno de los reproductores de referencia para muchos usuarios sea un programa lanzado en 1997 y que dejó de estar disponible en 2013… al menos hasta ahora. Hablamos de Winamp, que durante mucho tiempo ha sido la aplicación clásica para escuchar música en nuestro PC. Un programa sobre el que tanto Radionomy como Vivendi han volcado esfuerzos para devolverlo a nuestros días, con diversos cambios en su interfaz y funcionamiento aunque sin perder la esencia del programa original.

 

 

Una esencia que el programa mantiene desde su lanzamiento, con una interfaz propia y fácilmente reconocible, que en aquellos primeros tiempos resultaba sencilla de utilizar para cualquier usuario. Bastaba con arrastrar las canciones, pulsar el play y empezar a escuchar nuestra música. Nada que ver con las complicadas configuraciones de otros productos similares, como el famoso reproductor de Windows Media que tantos dolores de cabeza daba a los usuarios. Además, se podía modificar la skin, se podía usar en modo de barra, dejando apenas una línea para ver la canción en curso y el panel de control y resultaba bastante flexible a la hora de hacer de todo.

No obstante, la llegada de la versión 5.8 de Winamp, la desarrollada por las compañías que acabamos de mencionar, seguramente no cambie la forma en que los usuarios escuchamos música en nuestro PC. El tiempo de los archivos físicos ha pasado a la historia, viéndose rápidamente reemplazado por las soluciones en la nube como las que hemos comentado. Más aún, considerando que estas aplicaciones cuentan con catálogos enormes, precios razonables o incluso sin coste, tal como pasa con las versiones gratuitas de Spotify. Así que no veremos un nuevo auge del formato, por muchas versiones nuevas de Winamp y otros programas que salgan al mercado.

No obstante, hoy día sigue siendo posible encontrar este tipo de archivos en la red, en diferentes aplicaciones y especialmente en cantantes que no son de lo más puntero. De hecho, si buscas la discografía completa de algún cantante o grupo, no tendrás demasiadas dificultades para encontrarla. Lo mismo pasa con piezas de música clásica, de las que muchas están ya en formato libre y por tanto pueden descargarse legalmente. Todo ello sin olvidar también que muchos dispositivos actuales, como la grabadora de audio de tu móvil o una grabadora de voz digital, por ejemplo, siguen usando este formato de archivo. Así que, aunque de forma residual, sigue habiendo espacio para usar ese reproductor de MP3.

 

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