¿Tienen futuro los proyectores?

Última actualización: 22.05.19

 

Cuando se trata de hablar de tecnología, la misma muchas veces sigue caminos confusos. A veces, una misma tecnología puede estar evolucionando y al mismo tiempo viendo como surgen otras opciones que “amenazan” su supervivencia. Algo que ocurre, por ejemplo, con los proyectores. Una tecnología que sigue cambiando, para mejorar tanto su calidad como su rendimiento, pero que también tiene alternativas diferentes, que pueden reemplazar a los productos convencionales que venimos viendo en el mercado.

La prueba la tenemos en la nueva pantalla LED que Samsung ha montado en un cine de Zurich, cuyo planteamiento puede cambiar la forma en la que vemos películas a pantalla grande, en un planteamiento basado en diferentes elementos con todo tipo de tecnologías extremadamente modernas.

 

La nueva pantalla de Zurich

La nueva competencia de los proyectores para cine tiene nombre y apellidos. Se trata de la tecnología Onyx y ha sido diseñada por Samsung. Un planteamiento que no es nuevo, puesto que ya estaba siendo utilizando en algunos cines de China o Corea del Sur. Precisamente allí, en Seúl, sería donde el propietario de los Arena Cinema de Zúrich vio por primera vez una de estas pantallas. Tanto le gusto su calidad de imagen y su diseño que, al momento, quiso traerse una de estas pantallas a sus cines.

Esta pantalla tiene unas medidas de 10,2 metros de ancho por 5,3 metros de largo, equivalentes a una pantalla con una diagonal de 408 pulgadas. La pantalla está formada por un total de 96 módulos diferentes, debidamente conectados entre sí para ofrecer una pantalla de alta calidad y que tiene la ventaja adicional de que estos son reemplazables. Por tanto, en caso de que alguno de estos módulos falle solo hay que cambiar el módulo que esté fallando, que además puede repararse una vez desconectado.

 

 

Respecto de las características técnicas de la pantalla, la misma ofrece una considerable calidad y resolución de imagen, teniendo además la capacidad de ofrecer imágenes en formato 3D. Por tanto, es posible disfrutar de una extrema calidad de imagen, con un brillo y un nivel de contraste mejorado frente a los proyectores de cine de siempre. Como referencia, el nivel de luminosidad que puede generar este producto viene siendo unas 10 veces mayor a lo que ofrecen los proyectores de cine convencionales.

Este último planteamiento cambia la forma en que podemos disfrutar de estas emisiones, de modo que ya no es necesario encerrarnos en una sala oscura para disfrutar de una película. Por tanto, este tipo de pantallas son especialmente útiles para su uso en eventos como exposiciones, presentaciones de productos o incluso “cenas con película”. Un planteamiento diferente y que puede cambiar la tradicional imagen de caja negra que actualmente tienen los cines.

 

En donde gana el proyector

La principal ventaja del proyector, frente a estos nuevos planteamientos, es la sencillez del diseño y montaje de la sala. El sistema de módulos interconectados que utilizan estas nuevas pantallas requiere de un diseño específico de la zona en la que se instalan, siendo un proceso complejo y que requiere de algo más que un simple tiro de proyector, como en los modelos convencionales. En este planteamiento también resulta complejo ubicar los altavoces y el resto de elementos, como las escaleras de acceso a la sala o la propia estructura de la misma.

En el caso de la sala austriaca que venimos comentando, el montaje de la misma llevó en torno a cuatro semanas, solo para la parte de la pantalla. No obstante, también es cierto que este proceso se realiza sobre una sala ya abierta al público, de modo que si el planteamiento se realiza sobre una sala nueva seguramente el proceso y el coste de todo el procedimiento resulte más económico.

Otra ventaja del proyector tiene que ver con el mantenimiento. En caso de que un proyector convencional se averíe, es posible contar con un proyector de reemplazo, con el que sustituir al averiado. Además, los proyectores modernos tienen tiempos de mantenimiento reducidos, de modo que el tiempo en que la sala está parada por avería es menor.

En el caso de este sistema de pantalla, es necesario detener la proyección, disponer de la estructura necesaria para acceder al módulo y proceder a su revisión y desmontaje. Algo que impide que la sala siga en funcionamiento hasta que la misma se repare, haciendo además mucho más complejo el proceso. Al menos por ahora y en tanto que la tecnología o el planteamiento cambie.

 

 

¿Es una amenaza real?

Llegados a este punto, llega el punto de plantearnos si realmente esta tecnología es la que va a reemplazar a los proyectores de cine convencionales o no. Un aspecto en el que la calidad queda un poco de lado para verse superada por el coste de esta tecnología. Un aspecto en el que los proyectores, incluso los más modernos y caros, son bastante más competitivos que estas nuevas pantallas.

De hecho, que la falta de cifras respecto del coste ya viene siendo algo sospechoso. Todo ello pese a estar hablando de una tecnología que, sin ser extremadamente popular, si es cierto que ya está presente en algunos cines, tal como veíamos antes. De todos modos, el coste de diseñar, construir y montar estos módulos sigue siendo bastante más elevado que el de los proyectores convencionales.

Por tanto, mientras que este precio no se ajuste y la tecnología no se vaya popularizando, los fabricantes de proyectores pueden estar tranquilos. De hecho, esta no es la primera ocasión en la que el proyector convencional se ve amenazado por novedades como los proyectores Imax y otras soluciones similares. Así pues, lo más probable es que sigamos viendo proyectores convencionales en los cines durante muchos años. Una opinión en la que también coinciden bastantes expertos del sector, que defienden la calidad de estas alternativas, aunque no comparten el alto coste de estas propuestas.

 

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