Smart TV baratos a costa de tu privacidad

Última actualización: 19.06.19

 

Si echamos un vistazo a cualquier tienda online en la que se vendan Smart TVs o bien al folleto de cualquier gran superficie, quizá ya no nos sorprenda ver este tipo de televisores a un precio cada vez más bajo. Una bajada que no parece no tener fin, y que a diferencia de lo que viene siendo habitual con otros dispositivos electrónicos no tiene tanto que ver con las mejoras en su proceso de fabricación, sino con algo más oscuro y menos transparente.

 

Smart TVs a precio de coste

Aunque es algo que los fabricantes de Smart TVs nunca confesarán, lo cierto es que la mayor parte de los terminales que actualmente se venden en el mercado tienen un precio de venta al público que prácticamente es idéntico al precio de coste del dispositivo. Una afirmación que confirma Bill Baxter ,del fabricante Vizio. Uno de los pocos que se ha atrevido a hablar al respecto.

En esta entrevista, Baxter afirma que no necesita disponer de margen comercial en lo que a vender sus televisores se refiere, dado que con cubrir sus gastos tiene suficiente. De hecho, según las palabras de Baxter, el margen comercial con el que están comercializando sus televisores es del 6% respecto del precio de venta, lo que obviamente no sería suficiente para mantener la estructura de una compañía que viva solo de eso.

Al momento, surge la pregunta en relación a dónde está entonces el negocio para los fabricantes de Smart TV. Y tal como hemos comentado antes, la fuente principal de ingresos de estos Smart TV está en la recopilación y uso de los datos personales de los usuarios de estos productos, tal como vamos a ver a continuación.

 

Los datos, el nuevo oro para las empresas de Internet

Siguiendo con las declaraciones de Baxter, en esa misma entrevista comenta que la principal fuente de negocio para ingresar dinero a través de sus Smart TVs tiene que ver con los datos de los usuarios. Un ámbito en el que realmente son muchas las opciones que tiene la empresa para sacar beneficio, pero que no siempre son todo lo buenas que deberían ser para los usuarios.

 

 

Una de estas opciones pasa por ofrecer publicidad dirigida conforme a los gustos y preferencias del usuario. Esto implica captar los datos del uso que le damos al producto, tales como las páginas web que podamos visitar, las aplicaciones que utilicemos e incluso los contenidos que veamos en cualquier plataforma, para crear así un perfil publicitario completo. Un perfil que, en muchos casos, se completa con otros como el correo electrónico, el sexo y la edad a través de la información que “casualmente” el fabricante nos pide a la hora de activar el televisor.

Otro de los usos habituales es incluir una serie de aplicaciones en nuestro televisor, para lo que las marcas directamente ofrecen estos espacios a los diferentes desarrolladores. La presencia de estas apps no siempre es una “gentileza” del fabricante para ahorrarnos tiempo, sino que en la mayor parte de las ocasiones es otra forma de sacar partido del uso que les demos a esas aplicaciones. Incluso en caso de que no las usemos, el fabricante del televisor ya ha cobrado por ellas.

El último aspecto que nos afecta, y quizá el menos frecuente por el uso que damos a las aplicaciones, es ofrecer compras en línea. Es habitual que al entrar en la ventana principal de nuestro Smart TV casualmente se nos ofrezca la posibilidad de ver el último estreno de cine en una plataforma determinada, cuando no nos la ofrece directamente el fabricante del Smart TV a través de su propio sistema de vídeo bajo demanda.

En este caso, no es que la empresa se haya montado un videoclub en streaming, sino que suele subcontratar un servicio de “marca blanca” que después viste con su imagen corporativa para vendernos esos contenidos. Y obviamente cobrarnos por ellos.

 

Más tecnologías, más espías

Si lo que has leído hasta ahora ya te llama la atención, a medida que el televisor es más avanzado técnicamente hablando, mayor es su capacidad para espiarnos y meterse en nuestra vida. Basta recordar, por ejemplo, que son varios los fabricantes que ya han recomendado tener cuidado con lo que hablamos delante de los Smart TVs que pueden controlarse con la voz.

 

 

Una de estas empresas fue Samsung, que reconoció directamente que los televisores escuchaban todo lo que se hablaba delante de ellos y lo transfería a sus servidores, a fin de ver “si le estábamos dando una orden o no”. Un sistema que nos hace entender de un plumazo el motivo por el que tantos fabricantes están presentando nuevos sistemas de reconocimiento de voz. Así pues, en este contexto es conveniente examinar con lupa todas las mejoras que el fabricante pueda ofrecernos como “gentileza”, ya que seguramente las mismas sean a costa de nuestros datos o de meterse aún más en nuestra vida.

 

Qué dice la ley

Llegados a este punto, es probable que te preguntes qué dice la ley al respecto de todo esto. Y el problema es que no tenemos buenas noticias. Según varias fuentes consultadas, la legislación actual no impide la ejecución de este tipo de prácticas. Un problema que, adicionalmente, se encuentra con la obligación para el usuario de pasar por el aro en lo que a ceder datos y accesos se refiere, ya que si no lo hace es probable que el televisor no funcione correctamente o incluso quede bloqueado.

Lo peor de todo es que las directivas europeas en materia de protección de datos tampoco añaden mucha seguridad al usuario. De hecho, las últimas “mejoras” que se han incluido no pasan más que por informar de quien trata esos y de si los datos serán tratados en países ajenos a la Unión Europea, cuya legislación es aún más laxa que la europea y la nacional. Así que la situación es difícil, cuanto menos.

Una última apostilla antes de finalizar. Aunque pensemos que esto afecta solo a los televisores de fabricantes menos conocidos y de precio más bajo, estas prácticas las llevan a cabo prácticamente todos los fabricantes, incluso en sus modelos de mayor coste.

 

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