Los estándares HDMI, el gran problema para saber qué cable HDMI nos conviene

Última actualización: 19.07.19

 

El cable HDMI ha venido a resolver uno de los grandes problemas en lo que a conectar todo tipo de dispositivos se refiere, sobre todo relacionados con la imagen y sonido. Hablamos de un cable compacto, sobre todo si lo comparamos con el viejo euroconector, que se conecta de forma sencilla y sin apenas posibilidad de error, siempre que lo apretemos un poco. Además, es un estándar tan frecuente que está presente en ordenadores portátiles, Smart TV, videoconsolas o incluso en cámaras de vídeo y de fotos.

Sin embargo, no todo es tan bonito como parece, dado que existen algunos inconvenientes que probablemente nos lleven a usar un cable HDMI equivocado y a no aprovechar adecuadamente todo lo que esta tecnología tiene para ofrecernos. Algo que no es culpa nuestra, sino más bien de los fabricantes, tanto de los que crean los productos que usan esta tecnología como los que elaboran los cables, que no siempre se explican cómo deben a la hora de dejar claro qué tipo de cable necesitamos.

 

Un poco de contexto

Para profundizar un poco más al respecto del problema, es necesario saber cómo funciona este tipo de cable. En concreto, estamos hablando de un estándar, similar al que se ha establecido para el funcionamiento de las conexiones WiFi o los puertos USB. Estos estándares no son propiedades de una empresa, sino que los mismos han sido desarrollados por una agrupación de las principales compañías del sector de la electrónica, a fin de ahorrar costes y establecer una especie de lenguaje universal para que los distintos dispositivos se entiendan entre sí.

En el caso de estándar HDMI, este surge en 2003, aunque su implantación masiva en el mercado es más reciente, aproximadamente a partir del año 2010. Por aquel entonces, el estándar existente era el HDMI 1.4, aunque no tardaría demasiado en llegar la versión 2.0, de septiembre de 2013, predecesora de la versión actual, la HDMI 2.1, lanzada a principios de 2017.

El hecho de mencionar estas diferentes versiones no es algo casual, dado que esta es la causa principal de los problemas y la falta de entendimiento que tenemos a la hora de conectar dispositivos. No tanto respecto de los productos más antiguos, dado que todos mantienen la retrocompatibilidad con los estándares anteriores, pero sí a la hora de renovar nuestros dispositivos y conectarlos como se debe, dado que las versiones nuevas incluyen novedades que las antiguas no tienen.

 

 

El problema es la versión

Algo que nos lleva a la principal causa de problemas a la hora de conectar dispositivos mediante cables HDMI: la versión de cada uno de ellos. Hablamos de un problema relativamente nuevo, dado que los euroconectores, los cables de vídeo compuesto o los de vídeo por componentes no evolucionaron como estos cables, sino que mantuvieron la misma calidad, velocidades de transferencia y el respeto de parámetros técnicos actuales.

Sin embargo, desde que se lanzaron los primeros cables HDMI hasta nuestros días, son siete las versiones diferentes de cables por las que hemos pasado. No obstante, por tranquilizarte un poco, es posible que solo hayas tenido acceso a cables con las 3 o 4 últimas versiones, a menos que hayas sido un avanzado de la tecnología. De todos modos, son versiones suficientes como para que la versión del cable se convierta en un problema.

Sin embargo, si te acabas de comprar un televisor 4K o una videoconsola de alta gama, como la PlayStation 4 Pro, sí hay razón que el tema del cableado se convierta en un problema grave a la hora de disfrutar de la máxima calidad, dadas las considerables diferencias entre las versiones HDMI y lo que son capaces de hacer.

 

Las diferencias entre cables

Centrándonos en estas dos versiones, la HDMI 1.4 y la HDMI 2.1, muy similar a la 2.0, es fácil comprobar como un error de cable puede traducirse en una notable pérdida de lo que el producto puede llegar a hacer.

La versión 1.4 de HDMI, introducida en 2009, incluía algunas novedades frente a las versiones previas, como el contar con una velocidad de transferencia de 10 Gbps y una capacidad de representación en pantalla 1080p. De hecho, este fue el primer cable en ser capaz de ofrecer imágenes en calidad Full HD a una frecuencia de actualización de 120 hercios, ideal por tanto para los modernos monitores y televisores que por entonces salían al mercado. Sin embargo, pese a ser un cable que también podía representar imágenes en formato 4K, esta capacidad se limitaba a una velocidad de 60 hercios, no disponiendo además de la capacidad para gestionar el nuevo sistema HDR. Por tanto, hablamos de un cable que se queda corto para los productos más exigentes de hoy día.

Para solventarlo, tenemos los cables de versión HDMI 2.0 y 2.1. En el caso de HDMI 2.0, el ancho de banda se incrementa hasta los 18 Gbps, soportando la moderna tecnología HDR, pero no la capacidad de emitir imágenes en 4K a 120 hercios, que requieren de un cable HDMI 2.1 para poder lograr la misma. Así que la solución al problema de obtener imágenes de esta alta calidad pasa obligatoriamente por este cable y por contar con dispositivos compatibles.

 

 

Falta información

Por si fuera poco, tanto en los productos que usan puertos HDMI como en los propios cables carecemos de la información necesaria sobre algo tan básico como la versión de cada cable o cada puerto. Algo que podría solventarse con una sencilla impresión sobre el cable o en cada uno de los puertos y que, sin embargo, los fabricantes no hacen. Pero la culpa no es de ellos, sino de las limitaciones que la propia licenciadora del sistema HDMI impone, que limita la información al respecto del cableado o los puertos por motivos que, la verdad, son bastantes absurdos y no tienen mucha explicación.

Así que la solución que nos queda es recurrir a la información del producto y sus características. Si la velocidad del cable es de 10 Gbps, sabemos que es una versión 1.4. Si la misma llega a los 18 Gbps, es de la versión 2.0. Y si llega a los 48 Gbps, estamos hablando de un cable 2.1. Aún así, también podemos ver el resto de información, tanto del cable como de los dispositivos que queramos conectar, para saber qué cables necesitamos para no perdernos.

 

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