Llegan las primeras casas construidas por impresoras 3D

 

Aunque la imagen que nos venga a la cabeza al pensar en una impresora 3D sea la de un producto diseñado para imprimir elementos plásticos con filamentos del mismo material, en la actualidad las aplicaciones de estos productos no dejan de crecer. Tanto como para que ya tengamos las primeras casas con estructuras impresas directamente en 3D, en un proceso que tiene no pocas ventajas frente a los diseños convencionales.

 

Cómo funciona

A la hora de construir una de estas viviendas, no hay grandes diferencias con el proceso de impresión 3D convencional, que se viene utilizando para construir el resto de piezas a las que estamos acostumbrados en este tipo de dispositivos. No obstante, hay dos cambios principales y lógicos relacionados con este procedimiento.

Uno de estos cambios afecta al tamaño, dado que dependiendo de las necesidades concretas del proyecto a realizar resulta necesario modificar el tamaño de la estructura de la impresora. Así pues, para la realización de un pequeño proyecto de unos 24 metros cuadrados, como el que se construyó en la universidad de Valencia, se empleó una impresora con unas medidas capaces de trabajar en un rango de 6 metros de ancho y en torno a los 3 metros de alto. La ventaja principal de este sistema es que, gracias al diseño de las estructuras y lo fácil que resulta su montaje, no cuesta trabajo ajustar el área del trabajo a lo que sea necesario.

El otro aspecto tiene que ver con el material empleado para la fabricación de estas viviendas. Obviamente, no es posible usar plástico convencional, debido a las necesidades específicas del producto final, sino que lo que se emplea es una variante de hormigón de alta resistencia, similar al que se usa en las grandes obras de vivienda convencionales.

Un material que ofrece todo lo necesario para construir estructuras resistentes y de calidad. Tanto como las que necesita el edificio de cinco plantas y 1.100 metros construido por la compañía china Winsu. Así que no hay que preocuparse por los riesgos de que la casa se nos venga abajo.

 

 

Ventajas de este sistema

Este sistema de construcción tiene una serie de ventajas que resultan especialmente interesantes a la hora de realizar todo tipo de construcciones. Una de ellas es la capacidad de ajustarse con precisión a un diseño dado, puesto que esta impresión a gran escala da una alta polivalencia al arquitecto a la hora de diseñar los diferentes elementos de la vivienda, así como los acabados.

Una vez metidos en faena, este proceso de impresión 3D también genera un considerable ahorro de coste frente a los procesos de construcción convencionales. Aunque todo depende del volumen de obra necesario y de otros parámetros, diferentes opiniones de expertos estiman entre un 35 y un 50% la reducción del coste de este sistema frente a la construcción convencional. Un ahorro que también se consigue incluso frente a la producción con prefabricados, situando a esta tecnología en la parte puntera del mercado en lo que a costes de construcción se refiere.

Y por si fuera poco, este proceso también ahorra tiempo frente a los sistemas tradicionales de construcción convencionales. Según cálculos de la empresa española Be More 3D, es posible levantar una vivienda de unos 70 metros cuadrados en apenas 24 horas, mientras que en la construcción de la vivienda piloto de 24 metros de Valencia, que mencionamos antes, apenas fueron necesarias 15 horas para disponer de la estructura. Por tanto, este proceso también ahorra tiempo en los procesos de producción, siendo una alternativa interesante como modo de respuesta ante diversas catástrofes naturales, como terremotos o similares.

 

Las limitaciones

Aunque hasta ahora hemos hablado de lo bueno, lo cierto es que también hay dudas respecto a las aplicaciones reales y las limitaciones que tiene el sistema, que no son pocas.

Una de las más limitaciones más importantes es el hecho de que una vivienda es un elemento complejo. Es decir, no hablamos de una simple estructura con paredes y techos en la que ya podemos entrar a vivir, sino que la vivienda dispone de redes de tuberías, de cableado eléctrico, de suelos y paredes enlucidas, lo que por ahora no es posible lograr con una impresora 3D y que, seguramente, no resulte posible conseguir. Por tanto, la impresión 3D convencional parece limitada actualmente al alzado de estructuras básicas.

Otra limitación tiene que ver, precisamente, con este proceso de impresión y la implicación humana. Y es que en caso de que queramos construir una vivienda completa, con puertas y ventanas, será necesaria la presencia de albañiles al uso para colocar elementos como los marcos de las puertas o de las ventanas. Algo parecido pasa con los techos, que requieren de una estructura para su montaje o impresión, por muy en 3D que sean. Así pues, aunque hablamos de un proceso autónomo, sigue siendo necesario estar encima del mismo, para que todo se haga correctamente.

 

 

Las aplicaciones

Llegados a este punto, los profesionales del sector tienen ciertas dudas sobre las aplicaciones reales del sistema. Es cierto que para la construcción estructural puede ser una buena alternativa al método tradicional, aunque sería necesario abaratar aún más los costes para ello.

También son varios los profesionales que apuntan a la utilidad de la impresora 3D para la construcción de elementos singulares y edificios únicos, pero no tanto para la construcción similar y repetida de elementos o viviendas, como las de una urbanización. Hoy día, la tecnología convencional ofrece mejores costes y un proceso de mayor calidad en los acabados. Sin embargo, si se trata de replicar piezas deterioradas de un edificio histórico o elementos y detalles de acabado en tiradas de pocos elementos, la impresión 3D sí es más eficiente.

De hecho, precisamente en la rehabilitación de edificios y patrimonio es hacia donde podría enfocarse principalmente esta tecnología, por la mayor comodidad que supone instalar una impresora 3D frente a un andamio convencional, por ejemplo. De todos modos, dado que hablamos de una tecnología aún en fase de desarrollo, es altamente probable que todo lo que estamos comentando pueda cambiar con el paso del tiempo, especialmente en lo que a aplicaciones futuras se refiere.

 

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