Las criptomonedas reducen su influencia sobre el mercado de tarjetas gráficas

Última actualización: 21.07.19

 

Hubo un tiempo en el que la cotización del bitcoin y de otras criptomonedas abría los informativos. Un momento en el que esta moneda no paraba de subir y lograba valores increíbles. En este tiempo, se produjo también una elevada demanda de tarjetas gráficas y otros equipamientos informáticos de alto nivel, como herramientas para minar y obtener dichas criptomonedas, en una “fiebre del oro 2.0” que parecía no tener fin.

Sin embargo, como ocurre con todas las burbujas, la fiesta tenía fecha de caducidad. La prueba la encontramos en el progresivo desplome de las cotizaciones del bitcoin, principalmente, que ha provocado que esa alta demanda de equipos desaparezca. Algo a lo que se une el problema del minado de complejidad creciente, de modo que cuanto más tiempo pasa, más potencia de procesamiento es necesaria para obtener esos bitcoins. Por tanto, los grandes fabricantes de tarjetas gráficas como Nvidia han visto como la demanda de sus productos también ha caído de forma considerable, en la misma línea en la que el bitcoin pierde enteros en su cotización.

 

¿Qué es una criptomoneda?

Si no sabes qué es una criptomoneda, vamos a explicarlo brevemente, sin entrar en grandes detalles técnicos. Estas criptomonedas son una suerte de dinero o divisa virtual empleada para realizar transacciones en línea y que, en ciertos sitios web, puede convertirse en dinero real. No obstante, este último proceso es más complicado, lo que provoca que las cotizaciones de estas divisas virtuales estén algo diferidas frente a la realidad.

Estas criptomonedas se generan automáticamente, empleando para ello los denominados programas de minado. Estos programas realizan una serie de operaciones informáticas complejas, que necesitan de una alta capacidad de procesamiento. A medida que un usuario va realizando estas operaciones va recibiendo fragmentos de dicha moneda, aunque dichas operaciones se vuelven cada vez más difíciles, lo que hace que los equipos de minado tengan que ser más y más potentes.

En este planteamiento, los equipos de minado fueron tirando de forma considerable de la demanda de productos informáticos, tales como procesadores y tarjetas gráficas, hasta el punto de que muchos gamers vieron cómo no tenían tarjetas gráficas para sus equipos debido precisamente al auge de estas criptomonedas. Tanto como para que los grandes fabricantes de estos accesorios informáticos llegasen a obtener beneficios de hasta 500 millones de dólares solo en el año 2017 por “culpa” de esta fiebre del oro 2.0.

 

 

¿Por qué las tarjetas gráficas?

El principal motivo del auge de las tarjetas gráficas como base para la minería de bitcoins tiene que ver precisamente con su capacidad. Dentro de las tarjetas gráficas actuales encontramos un procesador, la GPU, cuya capacidad para realizar ciertos cálculos matemáticos es más que considerable. Tanto como para reducir el tiempo que necesita un “minero” en obtener estas criptomonedas.

Así pues, igual que en una fábrica de coches se tiende a usar robots de alta eficiencia para aumentar la productividad, en el caso de la minería de bitcoins se trata de usar las herramientas más eficientes para lograr el máximo rendimiento. Algo que ha llevado a los fabricantes de tarjetas gráficas a ver cómo sus stocks volaban literalmente, sobre todo en los modelos más potentes. Un proceso que fue acompañado de un notable incremento de los precios de estos dispositivos, que en algunos casos incluso llegaron a doblarse en poco tiempo.

 

Todo lo que sube, baja

Sin embargo, esta situación no podía durar para siempre. Tras los máximos que el mercado de criptomonedas tocó a finales de 2017 y principios de 2018, se han producido cambios notables en el precio, que queda reducido a apenas un 20% de lo que fue en su momento más elevado, en los que un bitcoins valía 20.000 dólares. En paralelo, la dificultad para obtener bitcoins ha provocado que cada vez fuera más complicado y requiriese de más potencia de procesamiento el obtener una de estas criptomonedas. Así que muchos mineros han tenido que echar el cierre a sus instalaciones, ya que los ingresos obtenidos no superan los costes de explotación.

Este proceso implica dos consecuencias paralelas. Por un lado, la demanda de nuevas tarjetas gráficas se reduce, lo que lleva a los fabricantes a replantearse la estrategia de lanzamientos que habían tenido hasta ahora. Por otra parte, muchos de los equipos que han estado en uso salen a un mercado de segunda mano, lo que se traduce en una mayor caída de precios para estos dispositivos, derivado de una mayor oferta. Por tanto, el esfuerzo de fabricación y desarrollo de los fabricantes de tarjeta cae aún más. Aún así, todavía no estamos ante un mercado normalizado en lo que a las tarjetas gráficas de alta gama se refiere.

 

 

En busca de la criptomoneda

Para entender mejor qué es lo que está ocurriendo con estas tarjetas gráficas de alto nivel, nada mejor que un ejemplo similar a lo que está ocurriendo con el petróleo. Sobre todo, si consideramos que son dos mercados que están siguiendo líneas similares en lo que a su desarrollo se refiere.

Los operadores petroleros deciden abrir o cerrar el grifo de un cierto pozo en función de la rentabilidad que este aporta, dependiendo tanto de los costes operativos del pozo como del precio al que se vende dicho petróleo. Al igual que ocurre con cualquier empresa, si el precio de venta del producto, el petróleo en este caso, es superior a su precio de producción, se mantiene activo el pozo dado que genera beneficios.

El problema surge cuando el precio de venta es inferior al precio de producción, dado que dicha venta genera pérdidas. Esto lleva a los operadores petroleros a cerrar aquellos pozos que no sean rentables. Dado que cada pozo tiene un coste particular o propio, es posible cerrar algunos y otros no.

Este mismo planteamiento es el que nos encontramos con los bitcoins, aunque en este caso los costes de extracción tienen que ver tanto con los costes de tecnología como los eléctricos, sin olvidar lo crecientemente difícil que resulta obtener o minar nuevos bitcoins. De hecho, el estado de desarrollo de esta criptomoneda, al igual que ocurre con otras similares, provocan que el tiempo necesario para obtener este resultado no pare de crecer, de modo que los costes se incrementan en la misma medida. Algo que explica el actual frenazo en el mercado de tarjetas gráficas que hemos comentado en este artículo.

 

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