Las autoridades, en contra del volumen excesivo en los reproductores MP3

Última actualización: 13.10.19

 

Incluso antes de que los primeros reproductores MP3 se lanzasen al mercado, ya había voces discordantes por parte de las autoridades respecto del excesivo volumen al que sonaban los auriculares de los walkmans y transistores. Tanto como para que a lo largo de los años hayan sido varias las administraciones empeñadas en regular el volumen al que suenan estos dispositivos.

No obstante, precisamente ha sido el reproductor MP3 el que más odio ha despertado, tanto por la potencia a la que puede funcionar como por otras características que, con un uso excesivo y a un volumen elevado, pueden acabar por dañar nuestra salud auditiva.

 

Desde casi su lanzamiento

Como muestra, los primeros precedentes por los que la Unión Europea tenía voluntad de limitar el volumen de estos dispositivos data nada menos que del año 2009. En este año se producen los primeros movimientos al respecto, con la pretensión del organismo europeo de prohibir que los reproductores MP3 fueran capaces de desarrollar potencias superiores a los 89 decibelios.

Esta cifra no es casual, sino que es la que está considerada como suficiente para afectar de forma seria a nuestra salud auditiva y provocar consecuencias en lo que a pérdida de oído se refiere. Algo que confirman los estudios de la OMS, que indican que niveles de sonido de más de 85 decibelios reproducidos de forma continua pueden provocar problemas como riesgos cardiovasculares, aumento en los niveles de glucosa o colesterol en sangre y otros riesgos similares.

En sus recomendaciones, la OMS estima que no se debería superar la exposición a ruidos o sonidos de más de 91 decibelios por un espacio de dos horas, de modo que la limitación del tiempo de uso es otro de los puntos importantes a considerar. Un aspecto, el del tiempo de uso, en el que también las autoridades han venido tratando de concienciar a la población.

 

 

Mucho ruido y pocas nueces

No obstante, pese a lo mucho que se habló de estas medidas en su momento, lo cierto es que viendo hoy día los productos que tenemos en el mercado es fácil comprobar como las medidas de la Unión Europea no han llegado muy lejos.

Entre estas medidas, además de la limitación de potencia sonora que hemos comentado, también se encontraban otras, como las que instaban a etiquetar o marcar las cajas de los reproductores MP3, teléfonos móviles y auriculares con leyendas similares a las de los paquetes de tabaco, de modo que estas leyendas recordasen a los usuarios los riesgos a los que están expuestos por el uso de estos dispositivos.

Como podemos comprobar en cualquiera de estos equipos, en la actualidad dicha medida no se aplica más allá del manual del usuario, en el que se incluye una pequeña reseña relativa a mantener el volumen a un nivel razonable y poco más. Bueno sí, se nos pide también que este volumen no nos aislé demasiado del exterior. Algo extraño, cuanto menos, considerando que muchos de los auriculares de hoy día precisamente están preparados para aislarnos al máximo del entorno, ayudándonos así a disfrutar de un mejor sonido.

 

Responsabilidad o prohibición

En este punto, son muchos los usuarios que alzan la voz contra las medidas de las autoridades, en una línea similar a la que se plantea respecto del tabaco. Algo que tiene que ver con la propia responsabilidad que deberían tener los usuarios, de modo que si alguien quiere “quedarse sordo” con el uso de auriculares a máximo volumen debería hacerlo.

Los defensores de esta línea, basada en la libertad del usuario, entienden que deben ser esos usuarios los que decidan el volumen y el tiempo de uso de sus auriculares. Siendo para ello responsables de las decisiones que tomen. El problema, que estos defensores suelen olvidar, es que para tomar una decisión razonada es necesario contar con toda la información al respecto, incluyendo la relativa a los riesgos que están asociados al uso de los auriculares y a un volumen excesivo. Algo en lo que, como acabamos de ver, tampoco es que se trabaje demasiado más allá de esos simples avisos, que generalmente nadie lee.

 

 

La situación actual

Todo esto nos lleva a analizar cómo se encuentra actualmente la situación. Un estudio en el que lo primero que sorprende es no disponer de los datos necesarios para saber qué influencia está teniendo realmente el uso de auriculares, reproductores MP3 y otros dispositivos similares sobre nuestros oídos.

La prueba la encontramos en los propios datos que ofrece la OMS. Estos datos apuntan a que más de mil millones de personas están en riesgo de sufrir pérdidas auditivas relacionadas con una exposición prolongada a los ruidos fuertes. En cuanto a las personas de 12 a 35 años, este mismo estudio apunta a que la mitad, en torno a 464 millones, se encuentra en este riesgo. De ellos, en torno a 34 millones vendrían siendo niños.

Lo curioso es que la propia OMS reconoce que no sabe exactamente cuáles de estos usuarios están en riesgo por cuestiones relacionadas con el uso de dispositivos de audio. Esto no impide que la OMS señale a los reproductores MP3, los auriculares y los móviles como “causantes” de estos problemas. Algo que, cuanto menos, sorprende en un mundo como el actual, donde tenemos que soportar el ruido de atascos, industrias y otros muchos orígenes diferentes al de nuestros dispositivos de audio.

 

El consejo

Por si aún no tienes claro entonces qué es lo que deberías hacer, nuestro consejo es la moderación. Moderación en cuanto al volumen al que escuchas tu música favorita en tu mejor reproductor MP3, siendo recomendable que ese volumen tienda a ser el menos posible. Algo parecido ocurre con las horas de uso, que también deberíamos ajustar a la baja. No obstante, cuanto menor sea el volumen al que podemos escuchar esa música, más tiempo podremos hacerlo y menores serán los efectos sobre nuestra salud auditiva.

 

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