La locura para detectar tu ubicación a través de tu móvil no tiene fin

Última actualización: 13.12.19

 

Vivimos tiempos complejos en lo que a privacidad y seguridad de nuestra información. Son muchas las aplicaciones gratuitas que hoy día viven de traficar con nuestros datos personales como nuestra edad, nuestros gustos y preferencias e incluso nuestra ubicación. Y es que hoy día, nuestro móvil es capaz de saber dónde estamos en cada momento mediante diferentes tecnologías, lo que nos ayuda a llegar al destino al que vamos, obtener información sobre tiendas situadas cerca de nuestra posición o tener una experiencia virtual más personalizada. Sin embargo, la obsesión por esta localización del usuario no deja de crecer, tal como veremos en este artículo.

 

El principio de los tiempos

Una de las tecnologías básicas que está instalada hoy día en cualquier smartphone actual es un localizador GPS. Este elemento que, hace unos años, solo veíamos en películas y como un dispositivo de ultra elevada tecnología está presente hoy en cualquier móvil, tablet y en otros dispositivos diferentes.

Este localizador tiene un funcionamiento relativamente sencillo a la hora de ubicarnos tanto a nosotros como a nuestro teléfono. A fin de localizar nuestra posición, el GPS se conecta con una serie de satélites que actualmente cubren todo el terreno de la tierra. En total son 24 satélites que se sitúan a alturas de 180 kilómetros sobre la tierra y disponen de un sistema de órbitas coordinadas, para facilitar así la localización del usuario. Esta se obtiene mediante una ubicación relativa, midiendo la distancia o posición respecto de varios de estos satélites, obteniendo así la ubicación del usuario.

Este GPS tiene una precisión de unos 10 metros en condiciones normales, aunque todo depende de la calidad de señal que sea capaz de alcanzar el dispositivo. Algunos elementos como las montañas o incluso los edificios altos pueden perjudicar esa precisión. Por eso, los fabricantes de móviles decidieron dar un paso adelante y usar otros complementos para incrementar la precisión de ese posicionamiento.

 

 

WiFi y redes móviles

Así pues, los ingenieros decidieron añadir a la receta tanto las conexiones WiFi existentes en nuestro entorno como las redes móviles que utilicemos. Es cierto que este último elemento, la red móvil, no proporciona una alta capacidad de precisión, pues las antenas localizan de forma burda y en radios amplios. Pero sí tienen la utilidad de ofrecer una señal sencilla de localizar y que ayuda a segmentar la búsqueda, de modo que reducimos la zona en la que nos encontramos considerablemente al radio de la antena.

Sin embargo, la otra solución que actualmente utilizan nuestros dispositivos basada en redes WiFi sí mejora bastante la precisión de detección del usuario. En este caso, se utiliza tanto la ubicación del router WiFi correspondiente como un sistema que mide el tiempo que tarda la señal en llegar desde el router a nuestro móvil y su retorno.

Un sistema que permite afinar la precisión de la localización a distancias de apenas 1 metro, frente a los 10 del sistema GPS. Esta tecnología tiene la ventaja adicional de funcionar mucho mejor que el GPS convencional en interiores. Así que las capacidades de ese Gran Hermano que todo lo vigila se incrementan.

 

Comienza la locura

Sin embargo, estos métodos que tan habituales son hoy día quedan en pañales frente a las nuevas tecnologías que algunas empresas están desarrollando. Cuestiones en las que la ética y la privacidad pasan a un segundo plano. Así que, viendo cómo está el mercado, no es extraño que la empresa que esté detrás de algunas de estas ideas sea Facebook, cuyo poco respeto por todo lo que suene a privacidad es ya conocido.

Algo que se pone de manifiesto en las últimas patentes que la compañía ha presentado y que tienen a la cámara de fotos como “chivato” de nuestra ubicación. Algo que ya se viene haciendo actualmente, pues si nos hacemos una foto delante de un establecimiento comercial, un monumento o algún otro lugar conocido, ya es posible que Facebook y otras aplicaciones sean capaces de leer esa foto, detectar dónde estamos y cruzar esos datos para su provecho.

 

 

Pero como esto era poco interesante para Facebook, la compañía ha desarrollado un sistema capaz de detectar nuestra ubicación mediante las partículas de polvo que se acumulan en la lente. Para ello, esta patente se encarga de reconocer estas partículas y las cruza con las fotos que han hecho otros usuarios para buscar patrones similares. En caso de obtener resultados positivos, la aplicación no tiene más que buscar si alguna de esas fotos contiene metadatos relativos a la ubicación y, una vez encontrados, ya tiene la foto localizada. Todo ello sin necesidad de tener conexión WiFi, GPS o de datos en el momento de hacer la foto.

Pero por si esto fuera poco, otra patente de Facebook también puede espiar con quién estamos aunque nosotros no se lo digamos. Y no se trata de la tecnología de reconocimiento de rostros que ya utilizan, sino algo peor. Esta tecnología emplearía el posicionamiento de dos personas situadas en lugares cercanos entre sí junto con los datos que envían los acelerómetros de los móviles para analizar si estas dos personas van juntas.

Y es que cuando vamos con otra persona por la calle es habitual que tengamos una serie de movimientos que forman patrones. Unos patrones fáciles de analizar por esos grandes centros de datos, así que obtener este tipo de datos sobre el usuario va a ser cada vez fácil.

Lo peor de todo, además de lo que a la privacidad de nuestra información se refiere, tiene que ver con los riesgos relativos al uso de esta información. Y es que cuanto más datos tenga Facebook o cualquier empresa respecto a lo que hacemos en nuestra vida diaria, más valor tiene nuestra vida digital. Algo que las empresas no van a tener reparo en explotar en su beneficio. Por eso, estas compañías gastan tanto en buscar métodos para tenernos controlados al máximo. Y seguramente esto no haya hecho más que empezar.

 

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