La impresión 3D ha llegado para quedarse

Última actualización: 19.06.19

 

La impresión 3D es hoy día una de esas tecnologías que están cambiando la forma en que muchos de los productos que usamos a diario se fabrican y se desarrollan. Pero también puede cambiar muchos otros campos de nuestra vida como la sanidad, la alimentación o incluso la construcción. Algo que, con solo leer este artículo, entenderás al momento.

 

Un poco de historia

Quienes no conocen la historia que hay detrás de la impresión 3D siempre suelen sorprenderse al descubrir el origen de este producto. Un origen que nos lleva hasta el mes de marzo de 1983. En aquellas fechas, el ingeniero Chuck Hall creaba una pequeña copa fabricada con plástico negro, siendo esta la primera pieza impresa con este nueva tecnología. A este nuevo proceso lo denominó estereolitografía y su funcionamiento venía a ser similar al que seguimos utilizando actualmente.

Esta primera impresora contaba con un sistema de impresión basado en el uso de un láser UV que iba solidificando un fotopolímero, de textura viscosa, como material de impresión. Este líquido se vertía conforme a una configuración previamente establecida en la impresora según el diseño que se hubiera introducido en la máquina. Un proceso que, por aquel entonces, no tenía la precisión de los modelos actuales. Pero sí es cierto que ya había sentado las bases de esta nueva tecnología.

De todos modos, estamos hablando de una tecnología con más de 30 años de antigüedad y que no ha sido hasta hace poco en que ha ganado fama y conocimiento entre el mercado masivo. Incluso dentro de los usos más profesionales, la creación de los primeros órganos impresos en 3D no llegaron hasta el año 1999, lo que nos demuestra una vez más la frecuencia con la que la tecnología va por delante de la sociedad.

 

 

Aplicaciones actuales

Por suerte, esa sociedad ha sabido incluir esta nueva tecnología y sacarle el máximo partido a la misma. Algo fácil de comprobar con solo echarle un vistazo a la amplia variedad de aplicaciones que tiene la misma.

Uno de los sectores en los que la impresión 3D fue pionera, tal como hemos comentado, es en el campo de la medicina. Un sector en el que la impresión 3D ya permite crear órganos o prótesis personalizadas, con una alta calidad de impresión y una mayor eficiencia tanto en el proceso de desarrollo como en el coste de las mismas. Es uno de los sectores que más está tirando de esta tecnología y que se sitúa actualmente a la vanguardia de este sistema.

Sin embargo, el sector industrial en general y el de la automoción en particular le está pisando los talones. Pensemos que este sector automovilístico es uno de los que más ha ganado con la llegada de la impresión 3D, al simplificar el proceso de diseño de nuevas piezas y nuevos componentes para sus vehículos.

Algo que abarata los costes de fabricación de forma notable y reduce también el tiempo que se necesita para llevar a la realidad la idea plasmada en el papel. Por si esto fuera poco, HP ya ha presentado el primer modelo de impresora que es capaz de imprimir en metal y que está diseñada específicamente para este sector, de modo que el futuro es aún más brillante en este campo.

Respecto del resto del sector industrial, los beneficios que hemos comentado para las empresas del sector de automoción se pueden aplicar a lo que tiene que ver con cualquier proceso industrial. Ya no es necesario recurrir al moldeado por inyección ni tampoco ir haciendo moldes y pruebas para ver físicamente los diseños una vez que se acaba la fase de diseño de los mismos.

Ahora basta con cargar los planos en una impresora 3D, esperar unos minutos o quizá una hora, según el tamaño, y obtener el modelo tangible de lo que hayamos creado. Todo ello sin olvidar que esta impresora también puede servir para fabricar directamente esos productos, aunque en este último aspecto todavía se hace necesario reducir un poco los costes. Y aquí encuentras unos modelos de impresoras 3D actuales por si te interesa adquirir alguna.

 

Lo que está por venir

Dado que la impresión 3D es algo que puede aplicarse a casi cualquier segmento del mercado, son muchos los sectores que tienen interés en aplicar esta tecnología a sus procesos. Entre los que poco a poco se van sumando al proceso de impresión 3D tenemos algunos tan diferentes como la alimentación o la construcción.

 

 

Empezando por la alimentación, son ya varias las compañías que se dedican a “imprimir” alimentos con este tipo de productos, empleando para ello geles comestibles como base, a la que se añaden diferentes saborizantes y colorantes habituales en la industria hasta conformar un “alimento” impreso mediante esta tecnología.

En otros casos, se utiliza un sistema ya conocido en la cocina moderna como es la esterificación, con la que es posible crear pequeñas bolas de sabor frutal con una sencilla mezcla del zumo de dicha fruta y alginato de sodio en polvo. Todo ello sin olvidar otros avances, como los que tienen que ver con la decoración de repostería y pastelería creada en azúcar, cuyas propiedades una vez calentada hacen fácil generar hilos similares a los empleados en la impresión 3D convencional.

Otro sector en el que la impresión 3D va poco a poco ganando su espacio es el de la construcción. Un segmento en el que ya es posible reemplazar la base de alzado de la estructuras de viviendas y edificios mediante impresoras 3D con una capacidad gigantesca y una alta movilidad, lo que ahorra tiempo y da una mayor seguridad en este proceso de producción.

Como ejemplo, la Startup valenciana Be More 3D ha levantado un pequeño proyecto de vivienda de 24 metros cuadrados junto a la universidad politécnica de Valencia, cuya estructura quedó completada en 15 horas. Para ello se empleó una impresora de hormigón con una movilidad de hasta seis metros de ancho y 3 de alto. Lo mejor de todo, aparte del tiempo, es el ahorro de coste, cifrado en torno al 35% de lo que sería un procedimiento convencional.

No obstante, este proceso se queda corto con lo que fue capaz de hacer la empresa china Winsu. En este caso hablamos de una impresión de 1.100 metros cuadrados y cinco alturas. Un proceso de construcción avanzado que tiene un pequeño inconveniente.

Y es que dada la complejidad del proceso de construcción de un edificio, con cableados, tuberías, enlucidos y suelos, no es posible completarlo solo con este modo de impresión. Pero si ya en algo básico como la cimentación y el alzado pueden ahorrarse este tiempo y dinero, sin duda ya es un gran avance.

 

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