La contaminación de las oficinas genera riesgos en la salud

Última actualización: 12.10.19

 

Cuando hablamos de contaminación, lo primero que nos viene a la cabeza es el humo de los coches y las fábricas. Sin embargo, hay otras muchas formas de contaminación en nuestro entorno cercano, que pueden acabar suponiendo un riesgo para nuestra salud. Entre estas formas de contaminación tenemos el ruido, la luz o incluso la radiación electromagnética.

Con el auge actual de las conexiones inalámbricas para prácticamente todo, este ha sido uno de los riesgos más crecientes para los ciudadanos en general, pero especialmente para quienes trabajan en oficinas y en otros espacios muy cargados de estas señales. Algo que tiene su origen en numerosos dispositivos que van añadiendo nuevos efectos y carga a nuestro entorno.

 

Tipos de ondas

Cuando hablamos de ondas en un entorno de oficina, también en uno doméstico, nos referimos a las ondas generadas por diferentes aparatos electrónicos y que se van acumulando en el ambiente. Entre ellas tenemos las ondas magnéticas, eléctricas y las electromagnéticas, que se forman por mezcla de las anteriores y son las más habituales. Estas ondas tienen diferentes características técnicas, dependiendo del emisor que estemos utilizando, por ejemplo, así como del alcance del mismo.

Las ondas electromagnéticas son las responsables de transferir los datos desde un emisor hasta un receptor, permaneciendo las que se transfieren en el ambiente. Estas ondas tienen una mayor intensidad en las zonas donde se encuentre el emisor y también donde esté el receptor, aunque no tanto como en el punto de origen, por diferirse la misma a lo largo del aire mientras se producen. En cuanto a los campos eléctricos, estos son los que se generan cuando se conectan dispositivos a dicha red eléctrica. A mayor intensidad de la señal eléctrica que se mueve por los cables, mayores son los efectos del citado campo eléctrico en el entorno.

 

 

Efectos de estas ondas

En nuestro organismo se están produciendo corrientes eléctricas prácticamente cada segundo, debido a que esta es la forma en la que nuestro cuerpo funciona a la hora de transmitir ideas y pensamientos a través de las neuronas o de activar ciertos músculos, como ejemplo.

Los campos eléctricos externos tienen la influencia de alterar el equilibrio eléctrico en nuestro interior, de modo que si los mismos tienen la suficiente intensidad pueden acabar por trastornar nuestro equilibrio y provocar mareos y otras sensaciones parecidas. Un estímulo eléctrico lo suficientemente intenso incluso podría provocar la contracción muscular, como ocurre en el caso extremo de cuando sufrimos una corriente eléctrica potente, lo que llamamos comúnmente un “calambrazo”.

En cuanto a los campos magnéticos, el efecto es similar. Y aunque el riesgo de cáncer no es tan elevado como parecía en un principio, si es cierto que la exposición del organismo a campos intensos puede generar problemas en el organismo tales como un mayor calentamiento del mismo, mareos, dolores de cabeza y otras sensaciones similares. Unos problemas que se incrementan en aquellas personas que tienen una alta sensibilidad a este tipo de ondas.

 

De dónde surgen estas señales

Una vez que sabemos de qué tipo de señales estamos hablando y que riesgos tienen para nuestra salud es el momento de evaluar cuales son los principales dispositivos que generan las mismas.

Entre ellos, el principal protagonista es el teléfono móvil. Un generador de ondas al que desde siempre se le ha achacado el causar todo tipo de males y problemas, aunque con más riesgo del que realmente tienen. Algo que no quiere decir que el uso repetido de estos dispositivos y las ondas que generan no sean un problema durante nuestra jornada laboral. Algo que ocurre también con el WiFi y con todos los dispositivos que utilizan en esta señal. Al respecto, basta con buscar las redes WiFi que tenemos a nuestro alrededor, ya sea en casa o en nuestra oficina, para darnos cuentas de las decenas de señales y ondas que nos rodean.

Otra fuente para este tipo de molestias son los teléfonos inalámbricos, que también funcionan con este tipo de ondas. Un extra más de molestias en la estancia, que se suma a la amplia cantidad de elementos disponibles en la misma. Finalmente, no podemos olvidar la presencia de señales de tipo Bluetooth, por ejemplo para los auriculares inalámbricos, los propios móviles y otros dispositivos.

Por cierto, aunque no suelen ser causa de problemas, también el cableado y la propia instalación eléctrica genera este tipo de ondas, al igual que ocurre con los ordenadores o las lámparas presentes en la estancia. Un cableado eléctrico antiguo o mal aislado puede generar casi tanto peligro, en lo que a ondas se refiere, que el resto de tecnologías que estamos mencionando.

 

 

Cómo solventar este problema

En este punto, lo único que nos queda por saber es la forma en que podemos poner coto a esta gran cantidad de ondas y frecuencias que rondan nuestras cabezas. Por fortuna, cada vez existen cada vez más soluciones para paliar el efecto de las ondas sobre los trabajadores.

Una de estas soluciones pasa por volver al cable en muchos de los dispositivos básicos que tenemos a nuestro alcance. Una red cableada en la oficina, que reemplace a la red WiFi convencional, es una solución sencilla con la que evitar problemas en lo que a ondas ambientales se refiere, al tiempo que seguramente los usuarios ganen en velocidad. En caso de no ser viable, siempre es recomendable separar al máximo el router, como emisor de ondas, de los trabajadores de la oficina.

Por el lado de la telefónica, la solución pasaría por el veto al móvil en el lugar de trabajo, lo que parece inviable. Por suerte, los nuevos modelos tienden a reducir cada vez más las emisiones de señal, así que una actualización de dispositivos puede ayudar. En el caso de los teléfonos inalámbricos, la solución pasa por los teléfonos inalámbricos ECO DECT. Estos últimos teléfonos emplean una menor intensidad de señal y consumen menos energía, aunque manteniendo la calidad y alcance de los modelos convencionales. Como remate, también tenemos la solución de separar de los trabajadores las bases de los teléfonos.

Finalmente, respecto del tema eléctrico, en general no suele ser algo que genere problemas a menos que sean demasiado antiguas o tengan problemas de aislamiento. Estos problemas se resuelven con una buena revisión de la misma, así como con las reparaciones y aislamientos que correspondan, en caso de que la misma no esté en condiciones.

 

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