El segundo auge del mercado de cigarrillos electrónicos

Última actualización: 17.09.19

 

La evolución del mercado de cigarrillos electrónicos ha sido algo movido, debido al tipo de producto del que estamos hablando. Algo que ha causado que en sus apenas diez años en el mercado, este producto haya pasado del cielo al suelo para volver a repuntar actualmente. O al menos esto es lo que dicen los empresarios. No obstante, sí es cierto que muchos de los aspectos que rodean a este producto siguen estando presentes, incluyendo aquellos que ya lo defenestraron por primera vez, de modo que el futuro sigue siendo incierto.

 

La llegada del producto y su éxito

Esta historia comienza allá por 2009 – 2010, cuando llegan los primeros cigarrillos electrónicos al mercado. Dispositivos que, obviamente, no tenían que ver demasiado con los actuales, pero que por lo novedoso de su diseño y planteamiento no tardaron demasiado en convertirse en un producto interesante para los fumadores, especialmente ante la teórica promesa de que con estos productos les iba a resultar más fácil dejar de fumar.

Además, los nuevos cigarrillos electrónicos se vendían como menos perjudiciales para nuestro entorno, nos ofrecían la posibilidad de descubrir sabores nuevos y, por su coste, podían convertirse en una opción más económica para los fumadores. Sobre todo, en un momento en que los diferentes gobiernos incrementaron los impuestos sobre los cigarrillos convencionales, que en muchos casos se colocaban a precios casi prohibitivos.

En apenas tres años, este producto se convirtió en un auténtico boom entre los fumadores, llegando a contabilizarse casi un millón de usuarios en el año 2013. En concreto, 950.000 personas afirmaban ser usuarios de este tipo de dispositivos. Algo que venía de la mano de la oferta de este tipo de productos, estando contabilizados cerca de 3.000 establecimientos dedicados a la venta de los mejores cigarrillos electrónicos y sus demás accesorios. Establecimientos a los que se sumaban las unidades vendidas por internet, donde también se incrementaron los sitios web que iban vendiendo este tipo de dispositivos.

 

 

Todo lo que sube baja

El éxito de estos dispositivos y su amplia cantidad de usuarios llevó a las autoridades a poner el ojo en los cigarrillos electrónicos como nuevas amenazas para la salud. Todo ello pese a que el uso principal que los usuarios solían dar a estos productos era el de dejar de fumar, que era el motivo principal para su uso, según comentan cerca del 70% de los encuestados en un estudio realizado por Sigma Dos y encargado por la industria.

Este hecho no es casual, sino que coincide con un momento que empiezan a salir ciertas voces discordantes respecto de la inocuidad de los cigarrillos electrónicos. Voces que apuntan a la incidencia de estos cigarrillos en ciertas dolencias respiratorias o en la presencia de ingredientes que pudieran ser nocivos a la hora de fumar. Todo ello sin olvidar de los efectos a medio y largo plazo de estos cigarrillos, que aún hoy siguen siendo una incógnita.

Ante todos estos elementos, las autoridades sanitarias declararon su particular guerra frente a este tipo de cigarrillos, su venta y uso. En el lado de la venta, las autoridades determinan la prohibición de la misma a los menores de edad, limitando además la publicidad de este tipo de cigarrillos en los mismos términos en los que se limita la de publicidad de los productos convencionales del tabaco. En cuanto al uso, se establecen nuevas limitaciones, como la que prohíbe el vapeo en establecimientos públicos, tales como bares, cafeterías, edificios administrativos y, en general, en cualquier lugar en el que no se pueda fumar tabaco convencional.

Todos estos elementos tuvieron el efecto deseado por las administraciones, consiguiendo que el número de vapeadores se desplomase en los años 2014 y 2015, quedándose en este último año en apenas 220.000 usuarios, el 25% de los que utilizaban estos dispositivos en el momento cumbre de 2013. El número de establecimientos también se desploma, quedando apenas 150 tiendas de las 3.000 que había en 2013.

Dado que hablamos de una caída especialmente drástica, muchos expertos consideran que esto no tuvo que ver solo con las nuevas medidas legales impuestas por los gobiernos. Y viendo lo que los usuarios comentan, es fácil entender lo que ocurrió. Algunos de estos usuarios habían decidido usar este tipo de cigarrillos como medio para dejar el tabaco de forma radical.

En este plazo de tiempo, desde 2009 a 2014, habría transcurrido tiempo suficiente como para que lograsen su objetivo, dejando de ser usuarios de este tipo de cigarrillos. Pero también fueron muchos los que acabaron desencantados con este tipo de productos, al no obtener los efectos deseados, así que acabaron volviendo al tabaco convencional. Las trabas a la venta y uso del dispositivo tampoco ayudaban y supusieron un problema serio de cara a incluir nuevos fumadores en el mercado.

 

 

Lenta recuperación

Los últimos años, desde la caída producida en 2014, han sido de recuperación. Una recuperación lenta que, según datos de 2017, se traduce en un total de 450.000 usuarios de cigarrillos electrónicos y vapeadores, así como en torno a 400 tiendas abiertas al público. Más allá de la purga que siempre se produce en las tiendas abiertas cuando hablamos de nuevos productos, lo cierto es que estas cifras parecen razonables en lo que a usuarios y establecimientos se refiere.

No obstante, las amenazas para el sector siguen presentes. En parte, porque de esos usuarios actuales muchos de ellos son jóvenes y adolescentes que ven en el cigarrillo electrónico una forma de iniciarse en el mundo del tabaco sin los riesgos, olores ni molestias del cigarrillo convencional. Un segmento sobre el que las autoridades ya se han fijado en otros países, como en Estados Unidos, lo que se traducirá en políticas más restrictivas.

Unas políticas que, probablemente, se restrinjan también a medida que puedan aparecer evidencias científicas respecto de los efectos perniciosos de estos cigarrillos o bien otros estudios que supongan inconvenientes relacionados con su uso. Todo ello sin olvidar la creciente guerra a toda forma de tabaco, sin importar si es moderna o actual. Así que las amenazas para este mercado siguen estando presentes.

 

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