Cómo plantar 100.00 árboles en cinco horas con un simple drone

Última actualización: 19.11.19

 

Que las aplicaciones de los drones son diversas y sorprendentes es algo que todos los que estamos en este mundo tecnológico sabemos. Pero incluso a los más viejos y “sabios” del lugar en ocasiones hay aplicaciones que nos sorprenden. La prueba la tenemos en ideas como la del drone con el que se puede reforestar una zona arrasada por un incendio forestal y plantar 100.000 árboles en apenas cinco horas.

 

El problema

Vivimos en unos tiempos en los que, pese a lo que algunos iluminados como Trump lo nieguen, el cambio climático es una realidad que sigue llamando a nuestra puerta y apretando nuestros termómetros. Un problema que tiene en la deforestación de nuestros bosques a uno de sus principales aliados. Especialmente en un país en el que cada verano son miles las hectáreas de bosques que se pierden por culpa de los incendios forestales, lo que supone la desaparición de todo tipo de ecosistemas y de miles de árboles.

Por si esto fuera poco, según los estudios más halagüeños y positivos al respecto, el nivel de recuperación de los bosques quemados apenas llega al 5 % de su superficie. Así que la pérdida patrimonial en lo que a árboles y bosques se refiere es grave. Por suerte, ha llegado para quedarse una nueva revolución, con la que se pretende cambiar este planteamiento. Y además, hablamos de una empresa española que, pese a su juventud, ya figura entre las más influyentes de su sector.

 

La solución

En concreto, hablamos de la Start Up Co2 Revolution que, como su propio indica, tiene por objetivo revolucionar la regeneración de los bosques quemados así como hacer mucho más fácil la plantación masiva de árboles. Un proceso en el que la empresa aplica las modernas tecnologías del Big Data para conocer y evaluar hasta el último parámetro con el que conseguir el máximo éxito a la hora de ejecutar estas reforestaciones.

 

 

 

En concreto, esta tecnología de Big Data se utiliza para analizar todos los parámetros del ecosistema en el que se va a intervenir, para lograr la máxima cantidad de información y plantear la solución más eficiente de cara a dicha plantación. Entre estos parámetros se valoran superficies, temperaturas, tipos de suelo, lluvia caída, especies autóctonas del entorno e incluso las necesidades específicas de las comunidades en las que se va a intervenir. Por tanto, no se deja nada al azar, ni a la hora de plantear el proyecto ni tampoco de ejecutarlo.

Un proceso, el de desarrollo, que concluye con la creación de las semillas inteligentes con las que esta empresa trabaja. En concreto, hablamos de semillas convencionales, pero que cuentan con un recubrimiento biodegradable exterior que dispone de todos los elementos que el futuro árbol necesita para tener una mayor viabilidad en la primera fase de crecimiento. Una viabilidad que se estima en un 80%, de modo que por cada cinco semillas plantadas es probable que cuatro de ellas lleguen a buen término. Unos resultados mejores a los de las reforestaciones tradicionales, cuya viabilidad a veces no llega al 50%.

 

La ejecución del plan

Así pues, ya tenemos valorado el entorno, ya tenemos las semillas preparadas y también tenemos el planteamiento necesario para reforestar el terreno quemado. Por tanto, lo único que nos queda por hacer es ponernos en marcha y ejecutar la plantación de las semillas sobre el terreno.

Esta es la parte del proceso en la que los drones toman el protagonismo, pues cuentan con muchas ventajas frente a otros métodos tradicionales que se venían usando anteriormente. Una de las mayores ventajas del uso de drones es la de poder acceder de forma segura a zonas a las que, en condiciones normales, resultaría imposible o altamente arriesgado llevar a una cuadrilla tradicional a plantar estos árboles.

Otra ventaja del uso de estos drones es la precisión con la que se puede trabajar. El modo de vuelo del drone facilita el recorrer ciertos segmentos del terreno e ir dejando caer las semillas en el sitio justo en que estas deben caer. Y por si fuera poco, la eficiencia de este tipo de drones es tan elevada que apenas hacen falta 10 minutos para resembrar o reforestar un espacio equivalente a dos hectáreas de terreno quemado.

Como muestra, en el caso de la reforestación del parque natural del Alto Tajo, en Guadalajara, apenas hicieron falta cinco horas para repoblar en torno a 1.200 hectáreas de terreno. Sin olvidar además el coste del proceso, mucho más ajustado que el de las soluciones convencionales.

 

 

Control final

Como paso final de este proceso de reforestación, la empresa establece ciertas zonas de control, en las que ir viendo sobre la marcha el rendimiento de la zona que se ha sembrado. Estas zonas balizadas sirven como zonas de muestreo y en las mismas se han plantado 100 semillas por cuadrante. Sobre las mismas se ejecuta un control semanal del rendimiento y el proceso de crecimiento de los nuevos árboles, a fin de verificar tanto la eficiencia como el cumplimiento de los objetivos inicialmente planteados.

Estas zonas de control permiten verificar de primera mano que el proyecto inicial se cumple sobre el terreno, haciendo más fácil detectar posibles errores o fallos que, en algunos casos, pueden solventarse con un replantado o con un planteamiento diferente del procedimiento. Adicionalmente, el Big Data entra de nuevo en acción, dado que cada semilla deja una posición precisa en la que cae, así que resulta aún más fácil ejecutar un seguimiento general, más allá del balizamiento o las zonas de control específicas que hemos comentado.

Por ahora, los resultados están siendo bastante prometedores sin que por ahora se hayan percibido problemas en las diferentes zonas de control que se han establecido. Algo que muestra el acertado planteamiento de esta Start Up española y su sorprendente uso de los mejores drones como herramienta para luchar contra la desertificación del terreno y el cambio climático.

 

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